Cuento Corto | Camino a la comisaría | [ESP/ENG] | On the way to the police station

Camino a la comisaría

~

Mary caminó disimuladamente por toda la mansión, cuidando en todo momento de no ser vista o encontrarse con alguno de los agentes policiales. Escondía en su lujoso abrigo de piel la estatua que su marido alguna vez le regaló y que por acuerdo mutuo decidieron guardar en aquel siniestro sótano. Eran un grave error que se llevaran su regalo más preciado, y no iba a permitir que esto sucediera justo en frente de sus ojos, así salvarla significara crear mayores problemas con la policía. Afortunadamente ninguno la vio, y pudo llegar a su habitación tranquilamente, en donde escondió bastante bien la estatua, utilizando la gran caja de joyas que tenía como refugio para la misma.

Bajó nuevamente a la sala principal, con un poco de alcohol en un recipiente que tenía en las manos. Aun Fred se encontraba afuera, hablando con su abogado, esposa pero bastante tranquilo, sabiendo sobrellevar las miradas juzgantes de sus amigos y conocidos. Mientras tanto los cuatro niños se encontraban bajo el cuidado de la ama de llaves, quien en todo momento estuvo al tanto de las jugadas de Mary. La conversación entre Fred y su abogado duró unos cuantos minutos, al parecer estaban conversando acerca de su declaración y cómo iban a afrontar todo este problema.

De repente uno de los oficiales les pidió amablemente que se montaran en una de las patrullas policiales, pues ya que recuento del inventario había terminado y tenían las suficientes pruebas en sus manos como para comenzar un largo proceso judicial en contra Fred, y el primer paso para ello, era dar inicio a un extendido interrogatorio para conocer las motivaciones y excusas que tenia Fred para enfrentarlos. Fred caminó lentamente hacia la patrulla policial mientras le pedía el favor a uno de los agentes de que le retirara las esposas. Su abogado intercedió argumentando que su cliente sería incapaz de escaparse de tal situación, pues no estaban tratando con algún ratero o maleante de baja categoría, se trataba de un escandaloso mal entendido que salpicaba a uno de los hombres más distinguidos y educados de la ciudad, no había necesidad de llevarlo como cualquier otro criminal.

El jefe de los agentes se negó rotundamente ante tal petición, alegando que debían seguir el protocolo en cada momento, y si bien conocían a Fred desde hace año, su inocencia iba a ser afirmada o descartada solo en un juicio legal, no antes ni después; por lo momento Fred no era más que un sospechoso acusado de tráfico de arte en la ciudad, y no había nada que pudiera hacer él, ni su abogado, ni su poderosa familia para cambiar esto. Fred continuó esposado y se montó rápidamente en el carro, evadiendo cualquier contacto visual entre él y sus conocidos. Justo antes de cerrar la ventana del auto, le dio un beso en la mejilla a Mary y le pidió que no fuera a acompañarlo, prefería que se quedara en casa descansando y cuidando de sus hijos, le dijo que estaría bien y que junto a sus abogados iba a poder salir librado de todo esto más temprano que tarde.

Mary entendió perfectamente el mensaje de su marido, se dio la vuelta y entro a la mansión junto al ama de llaves y los niños. El oficial encargado arranco la patrulla y sin encender la sirena, se dirigieron todos al centro de operaciones de la policía. El camino para Fred y su abogado se les hicieron infinitamente largos, podía sentir las miradas de sus vecinos, los cuales ya sabían con lujo de detalles quién iba allí, y todo lo que había pasado.

Fred pasó de ser un afamado artista, víctima de un primer robo que caso acabó con su vida y con la seguridad de su familia, y casi una víctima de un segundo robo, a ser uno de los sospechosos de tráfico de arte más inesperados de la ciudad. Su familia siempre se había caracterizado por ser ejemplar para toda la sociedad, la familia Clay siempre había resaltado por sus buenas costumbres, sus obras de caridad y educación en cada uno de los eventos a los que eran invitados. Sin nadie que pudiera predecirlo, todo esto cambió con la generación del primogénito Fred Clay.

Al llegar a la estación, Fred fue el primero en bajar, luego su abogado, en ese momento fueron sorprendidos por un incomodo periodista que deseaba tomar nota de las primeras declaraciones oficiales de Fred hacia la sociedad. No obtuvo ninguna respuesta, su abogado en todo momento le insistió al periodista que se retirara, pues su cliente no estaba en condiciones de estar hablando acerca de lo sucedido. El periodista no se dio por vencido tan fácilmente, así que comenzó a realizarle preguntas incomodas, pidiéndole que dijera que pensaba hacer en el cárcel cuando fuera condenado y cómo haría para cuidar de sus hijos mientras esté allí.

Fred intento mantener la calma los primeros minutos, no valía la pena descontrolarse por las preguntas impertinentes de un joven periodista que lo único que quiere es obtener la primicia y quizá después optar por un aumento de suelo en el periódico local. Solo lo tomo por la corbata, fuertemente y sin llamar demasiada la atención de la multitud, y le susurró lentamente al oído “lárgate o estarás en problemas”. El periodista quedo petrificado frente a la patrulla policial. Uno de los agentes acompaño a Fred y a su abogado a finalmente entrar y ofrecer las declaraciones tan esperadas.

Gracias por leer.


English Version:

On the way to the police station

~

Mary walked discreetly around the mansion, taking care at all times not to be seen or meet any of the police officers. She hid in her luxurious fur coat the statue that her husband once gave her and which by mutual agreement they decided to keep in that sinister basement. It was a grave mistake for them to take her most precious gift, and she was not going to let this happen right in front of her eyes, even if saving it meant creating more trouble with the police. Luckily no one saw her, and she was able to reach her room quietly, where she hid the statue quite well, using the large jewelry box she had as a shelter for it.

He went back down to the main room, with some alcohol in a container in his hands. Even Fred was outside, talking to his lawyer, wife, but quite calmly, knowing how to cope with the judgmental glances of his friends and acquaintances. Meanwhile, the four children were under the care of the housekeeper, who was always on top of Mary’s moves. The conversation between Fred and his lawyer lasted a few minutes, and it seemed that they were talking about his statement and how they were going to deal with this whole problem.

Suddenly, one of the officers politely asked them to get into one of the police cars, since the inventory count was over and they had enough evidence in their hands to start a long court case against Fred, and the first step in doing so was to begin an extended interrogation to find out Fred’s motivations and excuses for facing them. Fred walked slowly to the police car while asking one of the officers to remove his handcuffs. His lawyer interceded, arguing that his client would be unable to escape from such a situation, since they were not dealing with some low-life crook or thug, it was a scandalous misunderstanding that splashed one of the most distinguished and educated men in the city, there was no need to take him like any other criminal.

The chief of police flatly refused such a request, arguing that they should follow protocol at every turn, and although they had known Fred for years, his innocence was only going to be asserted or discarded in a legal trial, not before or after; at the moment Fred was nothing more than a suspect accused of art trafficking in the city, and there was nothing he, his lawyer, or his powerful family could do to change that. Fred continued to be handcuffed and quickly got into the car, avoiding any eye contact between him and his acquaintances. Just before closing the car window, he kissed Mary on the cheek and asked her not to go with him, preferring that she stay home and rest and take care of her children, telling her she would be fine and that together with her lawyers she would be able to get out of this sooner rather than later.

Mary understood her husband’s message perfectly, turned around and went into the mansion with the housekeeper and the children. The officer in charge started the patrol car and without turning on the siren, they all went to the police headquarters. The road for Fred and his lawyer was infinitely long, he could feel the looks of his neighbors, who already knew in detail who was there, and everything that had happened.

Fred went from being a famous artist, the victim of a first robbery that ended his life and the safety of his family, and almost a victim of a second robbery, to being one of the most unexpected art trafficking suspects in the city. His family had always been characterized by being exemplary for the whole society, the Clay family had always stood out for their good manners, their charity and education in each of the events to which they were invited. With no one to predict it, all this changed with the generation of the firstborn Fred Clay.

When they arrived at the station, Fred was the first to get off, then his lawyer, at which point they were surprised by an uncomfortable journalist who wanted to take note of Fred’s first official statements to society. He got no response, his lawyer at all times insisted the journalist leave, as his client was in no condition to be talking about what had happened. The journalist did not give up so easily, so he began asking him uncomfortable questions, asking him what he intended to do in prison when he was convicted and how he would take care of his children while there.

Fred tried to stay calm for the first few minutes; it wasn’t worth getting out of control over the impertinent questions of a young journalist who only wants to get the scoop and maybe later opt for a floor increase at the local newspaper. I just grabbed him by the tie, tightly and without drawing too much attention from the crowd, and slowly whispered in his ear "get out or you’ll be in trouble. The journalist was petrified in front of the police car. One of the cops accompanied Fred and his lawyer to finally go inside and give the long-awaited statements.

Thank you for reading.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *