Cuento Corto | Compañero de rostro borroso | [ESP/ENG] | Blurry-faced partner

Compañero de rostro borroso

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Al siguiente día el médico de guardia fue a la habitación de Frederick para chequear su estado de salud, increíblemente su fiebre había cesado. Todavía tenía cierto malestar en el cuerpo y bastante dolor en las articulaciones debido a que había pasado muchos días tirado en esta cama sin hacer mucho ejercicio físico. Fue una sorpresa ver una mejoría tan evidente en el paciente, por lo tanto el médico encargado quiso corroborar los hechos realizando nuevos exámenes para determinar si la infección seguía avanzando o había llegado a un punto de equilibrio. A media mañana los resultado de los exámenes no se hicieron esperar, el médico abrió prontamente el sobre para así terminar con la curiosidad que le generaba este caso.

Al ver los resultados de laboratorio pudo percatarse que los síntomas y la evidencia de infección generalizada había desaparecido completamente, como si de un sueño se tratase, no había mucha explicación lógica para lo que estaba viendo en los resultados, pues la noche anterior, Frederick tenía síntomas peligrosamente agudos, que pudieron haberle matado en tan sólo horas y ese día, tan sólo 12 horas después, todos los síntomas habían cesado y Frederick había pasado de ser un enfermo moribundo a ser simplemente una persona con agotamiento tirada en una cama con muchas ganas de vivir. El médico quiso repetir los exámenes, tenia sospechas de qué pudiera haber habido un error en las muestras. A las 2 de la tarde llegaron los resultados de la segunda réplica de exámenes que le realizaron a Frederick, y los resultados fueron exactamente los mismos. Frederick se había sanado completamente en tiempo récord y lo había hecho como ningún otro enfermo.

Rápidamente el médico fue a darle la noticia a la familia con quien vivía Frederick, casualmente se encontró en el camino con el carpintero y le comentó lo extraño que había sido la recuperación de su ayudante en el taller. El carpintero por un momento no prestó mucha atención a los detalles del doctor, simplemente se quedó con la idea de que Frederick se había mejorado, y qué muy probablemente no iba a morir. La noticia simplemente lo calmó, lo tranquilizó y le quitó un gran peso de encima, aquella culpa que sentía, que había sentido todo estos días, también había desaparecido, por lo tanto desde ese día pudo dormir un poco mejor.

El médico continuó su camino hacia la granja del Norte, allí tocó la puerta y se encontró con la esposa del dueño, le comento rápidamente todo lo que había pasado y los exámenes que le había realizado a Frederick, así como también los resultados de una forma bastante sencilla, para que una persona que no haya estudiado medicina pudiera entender que lo que había visto en los exámenes era realmente impresionante, ya que las infecciones por muy leves que sean no tienden a desaparecer en tan corto tiempo.

A las 6 de la tarde, ya Freddy había pasado por toda la rutina de exámenes previos a su salida del hospital. Prontamente el doctor se dirigió a su habitación para reunirse con él y explicarle todo lo que había pasado mientras había estado inconsciente debido a las altas temperaturas que había alcanzado su persistente fiebre. Frederick entendía muy bien que la cortada, si bien no fue mortal, había sido el desencadenante de la gran infección, sin embargo muy poco entendió acerca de los términos médicos, pero le creyó al doctor cuando le dijo que su recuperación había sido total y absolutamente atípica. Dado su cansancio y su inmensa necesidad de despejarse fuera de las paredes del hospital, trato de ser lo más político y amable posible pero agilizó su salida de aquel lugar lo más rápido posible.

Al salir del edificio, se encontró con la familia de la granja del Norte, quienes, muy fraternalmente, lo acompañaron de nuevo a su hogar, a la granja. A llegar a la granja y le pidieron que descansara, por lo que se fue directamente a la habitación y pudo relajarse viendo el panorama a través de su ventana. Por muchos días lo único que Frederick veía eran paredes blancas, ventanas con persianas y un florero sin flores pero con bastantes hojas marchitas a su rededor. El escenario del hospital no era precisamente alentador, era aburrido, era pálido, sin color, sin vida, monótono y para la mente un artista como la era Frederick la presencia de color, de cinetismo, de dinamismo, significaba estar un paso más cerca de la muerte. Ahora en su habitación, observando la naturaleza los árboles, la granja en general, y las hojas vivas moviéndose, era la confirmación fehaciente de que lo había logrado, y de que efectivamente seguía vivo.

Esa misma noche Frederick pudo conciliar el sueño de manera fácil, sin complicaciones ni obligaciones de despertarse a media noche para recibir el medicamente correspondiente. La paz reinaba en cabeza, hasta que uno de sus sueños permaneció en sus recuerdos hasta el siguiente día y lo hizo salir de ese estado de tranquilidad en el que había estado. No tenia muy claro si lo que había visto era un sueño genuino o si por el contrario se trataba de un recuerdo real. Solo podía divisar a alguien, cuyo rostro se veía bastante borroso, sacando jeringa de su bolsillo e inyectándole en su brazo un líquido rojo bastante viscoso, recordaba también haber sentido que su sangre le quemaba todo el cuerpo mientras el liquido entraba en su torrente sanguíneo. Era un recuerdo muy real para ser solo un sueño excéntrico.

Gracias por leer.


English Version:

Blurry-faced partner

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The next day the doctor on duty went to Frederick’s room to check his health, incredibly his fever had stopped. He still had some discomfort in his body and quite a lot of pain in his joints because he had spent many days lying in this bed without doing much physical exercise. It was a surprise to see such an evident improvement in the patient, so the doctor in charge wanted to corroborate the facts by performing new tests to determine if the infection was still progressing or had reached a point of balance. At mid-morning the results of the tests were not long in coming. The doctor promptly opened the envelope in order to put an end to the curiosity generated by this case.

Upon seeing the laboratory results, he could see that the symptoms and evidence of widespread infection had completely disappeared, as if in a dream. There was not much logical explanation for what he was seeing in the results, because the night before, Frederick had dangerously acute symptoms, which could have killed him in just hours, and that day, only 12 hours later, all the symptoms had ceased and Frederick had gone from being a dying patient to simply being a tired person lying in a bed with a great desire to live. The doctor wanted to repeat the tests, he was suspicious of what could have been a mistake in the samples. At 2 p.m., the results of Frederick’s second retest came back, and the results were exactly the same. Frederick had healed completely in record time and had done so like no other sick person.

Quickly the doctor went to give the news to the family with whom Frederick was living. He happened to meet the carpenter on the way and told him how strange the recovery of his assistant in the workshop had been. The carpenter didn’t pay much attention to the doctor’s details for a moment, he just got the idea that Frederick had gotten better, and that he most likely wasn’t going to die. The news simply calmed him down, reassured him and took a big weight off his shoulders, that guilt he felt, that he had felt everything these days, had also disappeared, so from that day on he could sleep a little better.

The doctor continued his way to the farm in the North, there he knocked on the door and met the owner’s wife, he quickly told her everything that had happened and the tests he had done on Frederick, as well as the results in a quite simple way, so that a person who had not studied medicine could understand that what he had seen in the tests was really impressive, since infections, no matter how slight, do not tend to disappear in such a short time.

By 6 p.m., Freddy had gone through the whole routine of pre-discharge exams. Soon the doctor went to his room to meet him and explain everything that had happened while he had been unconscious due to the high temperatures that his persistent fever had reached. Frederick understood very well that the cut, while not fatal, had been the trigger of the great infection, yet he understood very little about the medical terms, but believed the doctor when he told him that his recovery had been totally and utterly atypical. Given his tiredness and his immense need to clear himself outside the walls of the hospital, he tried to be as political and friendly as possible but he sped up his departure from that place as quickly as possible.

On leaving the building, he met the family of the Northern farm, who, very fraternally, accompanied him back to his home, to the farm. He arrived at the farm and was asked to rest, so he went straight to his room and was able to relax by looking at the panorama through his window. For many days all Frederick saw were white walls, windows with blinds and a vase without flowers but with plenty of wilted leaves around it. The scene of the hospital was not exactly encouraging, it was boring, it was pale, colorless, lifeless, monotonous and for the mind an artist like Frederick was the presence of color, of kinetics, of dynamism, meant being one step closer to death. Now in his room, watching nature, the trees, the farm in general, and the living leaves moving, it was the irrefutable confirmation that he had made it, and that he was indeed still alive.

That same night Frederick was able to fall asleep easily, without the complications and obligations of waking up in the middle of the night to receive the corresponding medication. Peace reigned in his mind, until one of his dreams remained in his memories until the next day and made him come out of that peaceful state he had been in. It was not clear to him if what he had seen was a genuine dream or if it was a real memory. All he could see was someone, whose face was quite blurred, taking out a syringe from his pocket and injecting a rather viscous red liquid into his arm, he also remembered feeling his blood burning all over his body as the liquid entered his bloodstream. It was a very real memory for an eccentric dream.

Thank you for reading.


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