Cuento Corto | El génesis de la guerra | [ESP/ENG] | The Genesis of War

El génesis de la guerra

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Los cultivos, pudiera decirse, que son una de las practicas más comunes y de gran impacto científico entre quienes estudian la vida de organismos de rápido crecimiento a lo largo del tiempo. Era uno de los métodos más eficientes en los siglos anteriores, antes de que, por supuesto, aparecieran las innumerables aplicaciones que simulaban las condiciones para generar lo que antes parecía imposible, la vida misma sin estar viva, un algoritmo que repetía exactamente cada una de de las etapas de un grupo de seres simples en una capsula de incubación. La tecnología estaba al servicio de este tipo de estudios y seguiría siendo así por siempre.

Sin embargo Johannes, uno de los estudiantes más destacados de su facultad, un día decidió probar sus estudios con el método antiguo, el clásico, aquel que encontraba en la base de datos que describía la historia de su rama de investigación, y su correspondiente evolución a través del difícil camino de la investigación científica. Se sintió, al principio, bastante estúpido, ya que con ello quizá estaba añadiendo fuentes de errores evitables, y que dispersarían sus datos de gran manera. Aun así, el hecho de tener en sus manos una capsula contenedora de vida, lo hacía sentir útil para lo que estudio, y mucho más poderoso que cuando estaba detrás de un monitor.

Poco a poco fue perfeccionando la su técnica de cultivo, a tal punto de ser tan eficiente como los grandes exponentes de la biología celular del milenio pasado, sin embargo, traer técnicas del pasado de nuevo a la vida era más que un simple capricho, Johannes no lo sabía, pero de cierta forma su ambición de pasado, cambiaria las condiciones de su futuro para siempre. Si bien los cultivos de organismos microscopios no eran nuevo para la humanidad, el hecho de que se estuviera haciendo un contexto totalmente diferente, añadía muchas más posibilidades a aquella obsoleta técnica de estudio biológico.

Para el época de Johannes, las modificaciones genéticas eran totalmente rutinaria en hospitales y centros de estéticas, el ADN se había convertido en una gran estructura arquitectónica que podía ser modificada fácilmente, según los requerimientos de cada persona, el ADN era ahora la base la para la construcción y modificación al gusto humano, de la vida como consecuencia de la ciencia. Johannes decidió unir estas dos vertientes del conocimiento, que aunque estaban separadas por unos cuantos siglos, seguían una misma línea. A las 3 am cuando Johannes aun estaba en las instalaciones de su facultad, se le ocurrió una gran idea para aprovechar su insomnio de la mejor manera.

Dejo a un lado la simulación artificial de crecimiento de poblaciones y se enfoco en modificar genéticamente las bacterias que el mismo cultivaría en el laboratorio. La de idea de todo esto era monitorear la actividad de aquellas especies mutadas, y su capacidad para sobrevivir a diferentes entornos. Era de esperarse que este tipo de actividades estuviesen reguladas por las legislaciones internacionales, pero a las 3 de la madrugada en una facultad de ciencias perteneciente a una ciudad tranquila y sin tanta afluencia, no había manera de detener a Johannes en su ambicioso plan de querer ser dios.

Los primeros resultados fueron algo frustrante para él. Los cultivos no lograban llegar a la etapa de madurez, y cuando lo hacían, se comportaban de forma muy similar a lo que había observado por año en los simuladores artificiales, no había sorpresa ni nada que anotar, por lo tanto decidió volver de nuevo en los siguientes días, al mismo lugar y la misma, al mismo lugar que años después sería considerado el génesis de una de las guerras mundiales mas destructoras de la historia del planeta. La historia se había desviado, y no había nadie para evitarlo, el destino ahora estaba marcado por un joven cegado por el poder.

Las siguientes modificaciones realizadas fueron mucho más especificas, le permitían a dichos seres vivos, adaptarse mucho mejor al entorno que los contenía. Poco a poco fue desarrollando técnicas de modificación genéticas tan especificas, que lograban caracterizar de forma muy detallada las poblaciones que estaban creciendo en cada capsula. Al pasar los días, y aprovechando el comportamiento exponencial del crecimiento de las poblaciones, fue capaz de observar una buena evolución de sus sistemas, para su sorpresa, lo hacían mucho más rápido de lo que él había estimado teóricamente utilizando los confiables simuladores que había utilizado en toda su carrera universitaria.

Se dio cuenta de la gran importancia de la experimentación in vitro, del manejo de los mismo fuera de un monitor controlado por inteligencia artificial. Sus ansias de control sobre estos microorganismos, crecían a medida que éstos eran más complejos. Llegó a realizar una modificación que marcaria un punto de no retorno, les permitió adquirir la habilidad de interconectarse para crear una compleja red de trasmisión de impulsos nerviosos, de esta manera la comunidad como un todo podía comportarse como un gran cerebro que se podía mover en cualquier dirección y crecer de una forma acelerada según los recursos que tuvieran disponibles. Johannes pasó por alto estas consecuencias, así que continuo con su peligroso juego.

Al día siguiente, se percato que los mismos microorganismos que la noche anterior habían parecido inofensivos y sin ningún rastro de inteligencia, habían construido complejas estructuras nanoscópicas, las cuales utilizaban como refugio y reservorio de alimentos, habían construido una pequeña ciudad de estructuras muy peculiares, dignas de una representación surrealista. Ese mismo día Johannes tenía un gran decisión en su manos, poder destruir o no el cultivo, y volver a su rutina. Él no lo sabía para ese entonces, pero era el último día que tenia para tomar esta decisión. Finalmente optó por dejarlos crecer un poco más, después de todo, según él, todos estaban bajo su absoluto control. Al día siguiente, se dio cuenta que los mismo había destruido la capsula con perforaciones bastante precisas, que tuvieron que ser realizadas con maquinas de nanotecnología bastante complejas, había escapado, y la cuenta regresiva para la superveniencia del ser humano había comenzado, ya la guerra era inevitable.

Gracias por leer.


English Version:

The Genesis of War

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Crops, it could be said, are one of the most common practices and of great scientific impact among those who study the life of fast-growing organisms over time. It was one of the most efficient methods in previous centuries, before, of course, the innumerable applications that simulated the conditions to generate what seemed impossible before, life itself without being alive, an algorithm that repeated exactly each of the stages of a group of simple beings in an incubation capsule. Technology was at the service of this type of study and it would remain that way forever.

However, Johannes, one of the most outstanding students of his faculty, one day decided to test his studies with the ancient method, the classical one, the one he found in the database that described the history of his research branch, and its corresponding evolution through the difficult path of scientific research. He felt, at first, rather stupid, as with it he was perhaps adding sources of avoidable errors, and which would disperse his data greatly. Even so, the fact of having in his hands a capsule containing life, made him feel useful for what he studied, and much more powerful than when he was behind a monitor.

Little by little he perfected his cultivation technique, to the point of being as efficient as the great exponents of the cell biology of the last millennium, however, bringing techniques from the past back to life was more than just a whim, Johannes did not know it, but in a way his past ambition, would change the conditions of his future forever. While cultures of microscopic organisms were not new to humanity, the fact that a totally different context was being created added many more possibilities to that obsolete technique of biological study.

By the time of Johannes, genetic modifications were totally routine in hospitals and beauty centers, DNA had become a great architectural structure that could be easily modified, according to the requirements of each person, DNA was now the basis for the construction and modification to human taste, of life as a consequence of science. Johannes decided to unite these two sides of knowledge, which although separated by a few centuries, followed the same line. At 3 a.m. when Johannes was still at his faculty facilities, he had a great idea to take advantage of his insomnia in the best possible way.

He put aside the artificial simulation of population growth and focused on genetically modifying the bacteria he himself would grow in the laboratory. The idea of all this was to monitor the activity of those mutated species, and their ability to survive in different environments. It was to be expected that this type of activities would be regulated by international legislation, but at 3 a.m. in a science faculty belonging to a quiet city and without so much affluence, there was no way to stop Johannes in his ambitious plan of wanting to be God.

The first results were somewhat frustrating for him. The crops could not reach the stage of maturity, and when they did, behaved very similarly to what he had observed per year in artificial simulators, there was no surprise or anything to note, so he decided to return again in the following days, to the same place and the same, the same place that years later would be considered the genesis of one of the most destructive world wars in the history of the planet. History had deviated, and there was no one to avoid it, destiny was now marked by a young man blinded by power.

The following modifications were much more specific, allowing these living beings to adapt much better to the environment that contained them. Little by little it was developing techniques of genetic modification so specific, that they were able to characterize in a very detailed way the populations that were growing in each capsule. As the days went by, and taking advantage of the exponential behavior of the growth of the populations, he was able to observe a good evolution of his systems, to his surprise, they did it much faster than he had theoretically estimated using the reliable simulators he had used throughout his university career.

He realized the great importance of in vitro experimentation, the handling of the same outside a monitor controlled by artificial intelligence. His desire to control these microorganisms grew as they became more complex. He came to make a modification that would mark a point of no return, allowed them to acquire the ability to interconnect to create a complex network of transmission of nerve impulses, thus the community as a whole could behave as a large brain that could move in any direction and grow in an accelerated manner according to the resources they had available. Johannes overlooked these consequences, so he continued his dangerous game.

The next day, he realized that the same microorganisms that the night before had seemed harmless and without any trace of intelligence, had built complex nanoscopic structures, which they used as shelter and food reservoir, had built a small city of very peculiar structures, worthy of a surrealistic representation. That same day Johannes had a great decision in his hands, whether or not he could destroy the crop and return to his routine. He didn’t know it by then, but it was the last day he had to make this decision. He finally chose to let them grow a little more, after all, according to him, they were all under his absolute control. The next day, he realized that the same had destroyed the capsule with quite precise perforations, which had to be made with fairly complex nanotechnology machines, had escaped, and the countdown to human supervenience had begun, and war was inevitable.

Thank you for reading.


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