Cuento Corto | El gran saltamontes | [ESP/ENG] | The big grasshopper

El gran saltamontes

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Luego de varios años haciendo experimentos fallidos, la extraña piedra había revelado un comportamiento bastante inusual cada vez que se hacía incidir sobre ella algún tipo de luz. Manifestaba cambios en el espacio tiempo nunca antes visto por el ser humano, la piedra había sido heredada desde hace muchas generaciones atrás, no se sabe muy bien cuál era el origen verdadero origen de este objeto y mucho menos quién había desarrollado tan avanzada tecnología, lo único que se tenía en mente es que había pasado de generación en generación por un largo linaje personas que habían guardado el secreto de una forma fenomenal.

La piedra en sí no era muy llamativa, hasta pudiera haberse confundido con cualquier otro cuarzo común, sin embargo esto cambiaba cuando era alumbrada por alguna fuente externa. Los primeros experimentos condujeron a varias muertes, no era una tecnología inofensiva. El más famoso de los experimentos había contemplado la irradiación de insectos que estaban encerrados en una caja de cristal. Estos insectos desaparecían en el momento en el que la luz tocaba sus cuerpos. La luz primero pasaba a través de la piedra y se emitía una gran cantidad de destellos de color rojizo en el proceso.

Durante varios meses se preguntaron cuál era el paradero de aquellos insectos, pero ninguno de los alquimistas de la época pudo dar respuesta a tal misterio. Una de las teorías más aceptadas acerca de la misteriosa desaparición de los insectos era que habían sido transportados a una dimensión alterna, pero contigua a la nuestra. Los insectos seguían de alguna forma conectados con nuestro mundo pero no los podíamos ver qué ya que no estaban en nuestro escenario.

No se supo explicar el mecanismo de funcionamiento de la piedra, pero se sabía que eres capaz de abrir portales interdimensionales de forma bastante fácil; no era espontáneo pues había que suministrar longitudes de onda bastante específicas, pero esto no era imposible para los hombres de la época y mucho menos lo es para los hombres de la de la época actual. Los insectos, años después, aparecieron en una realidad alterna donde se habían desarrollado de tal forma que habían convertido dicha dimensión en una dimensión total y absolutamente inhóspita para el ser humano.

El mundo de terror, sacado de cualquiera de las peores pesadillas que puede tener el ser humano, era un mundo donde el humano no era más que la presa, era el último eslabón en la cadena alimentaria, era el insecto que rondaba y que podía ser aplastado en cualquier momento. Varios de los alquimistas también trataron de devolver los insectos a la dimensión de origen, alegando que este tipo de procesos podía ser reversible, y que podían enmendar de alguna forma lo daños que habían causado con sus experimentos poco premeditados. Algunos fallaron en el intento y murieron, otros desaparecieron y nunca más volvieron a encontrar sus cuerpos. Muchos teorizan que no encontraron sus cuerpos porque fueron devorados enteros por los grandes insectos que habitaban dicha realidad. Durante toda esa época se creó el rumor de que un grupo de alquimistas muy astutos, habían logrado finalmente devolver esos grandes insectos a nuestra dimensión, sin embargo, el rumor quedó como un mito urbano que nunca pudo comprobarse, ya que de haber insectos de tal magnitud seguramente la civilización hubiese descubierto tales especímenes.

Muchos de los aficionados de esa época, comenzaron a hacer expediciones en los laboratorios abandonados, con la fiel esperanza de encontrar algún rasgo de aquellas míticas criaturas. Solo uno de ellos logró reportar un dibujo hecho a mano, lo había obtenido de una tribu perteneciente a la Amazona. Los habitantes aseguraban que entre las grandes selvas vírgenes, se encontraba una criatura muy similar a un saltamontes, con la peculiaridad de que podía devorarse un águila de un solo bocado.

Definitivamente una descripción como esa debía pertenecer a alguna de esas criaturas de las que hablaban los alquimistas. Lamentablemente nunca encontraron otro indicio, o al menos no publicaron mucho más al respecto. Los indígenas cada vez fueron tomados menos en serio, y el gran grillo quedo como una excelente historia para cautivar turistas y hacerlos pagar por un recorrido sin sentido a través de la selva.

Fred ya se había cansado de leer cada uno de los papeles que se encontraba en el piso. Le parecía bastante interesante la búsqueda de los alquimistas, y hasta se inspiró un poco para su próxima obra. Pero no podía seguir pensando en esas cosas, su prioridad principal era intentar salirse de aquel problema. Aun lo lograba zafarse de los nuevos que le habían hecho los delincuentes, nadie lo podía escuchar, y el atardecer se acercaba más rápido que nunca. De llegar la noche, sería mucho más oscura que la anterior, sin la luz de la vela, la oscuridad seria el escenario perfecto para la dispersión del miedo, la locura, la impotencia y la soledad.

En una de las ventanas, se podía observar un gran y frondoso árbol. Fred se entretenía al ver el movimiento armónico que provocaba la brisa en las ramas, era una especie de reloj natural que le permitía darse cuenta que el tiempo estaba pasando. De repente escucho un gran ruido, eran personas gritando su nombre. A los pocos minutos, oficiales de la policía derrumbaron la puerta que estaba frente a él. Lo estaban buscando desde hace horas, y finalmente lo habían encontrado. Fred no se pudo sentir mejor, vivió la libertad en su máximo esplendor cuando desataron el nudo de sus muñecas.

Gracias por leer.


English Version:

The big grasshopper

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After several years of failed experiments, the strange stone had revealed quite unusual behavior each time it was struck by some kind of light. It manifested changes in space and time never before seen by human beings, the stone had been inherited from many generations ago, it is not well known what was the true origin of this object and much less who had developed such advanced technology, the only thing in mind was that had passed from generation to generation by a long lineage people who had kept the secret in a phenomenal way.

The stone itself was not very striking, it could even have been confused with any other common quartz, however this changed when it was illuminated by some external source. The first experiments led to several deaths, it was not a harmless technology. The most famous of the experiments had contemplated the irradiation of insects that were enclosed in a glass box. These insects disappeared as soon as light touched their bodies. The light first passed through the stone and a large number of reddish flashes were emitted in the process.

For several months they wondered what was the whereabouts of those insects, but none of the alchemists of the time could answer such a mystery. One of the most accepted theories about the mysterious disappearance of the insects was that they had been transported to an alternate dimension, but contiguous to ours. The insects were still somehow connected to our world but we couldn’t see them what since they weren’t on our stage.

It was not possible to explain the working mechanism of the stone, but it was known that you are able to open interdimensional portals quite easily; it was not spontaneous because you had to supply quite specific wavelengths, but this was not impossible for the men of the time, much less for the men of the present time. The insects, years later, appeared in an alternate reality where they had developed in such a way that they had turned this dimension into a total and absolutely inhospitable dimension for the human being.

The world of terror, taken from any of the worst nightmares a human being can have, was a world where the human being was no more than the prey, the last link in the food chain, the hovering insect that could be crushed at any moment. Several of the alchemists also tried to return the insects to their original dimension, claiming that this type of process could be reversible, and that they could somehow make amends for the damage they had caused by their unpremeditated experiments. Some failed and died, others disappeared and never found their bodies again. Many theorize that they did not find their bodies because they were devoured whole by the great insects that inhabited that reality. During all that time the rumor was created that a group of very astute alchemists, had finally managed to return those great insects to our dimension, however, the rumor remained like an urban myth that could never be verified, since if there were insects of such magnitude surely the civilization would have discovered such specimens.

Many of the amateurs of that time began to make expeditions in the abandoned laboratories, with the faithful hope of finding some feature of those mythical creatures. Only one of them was able to report a handmade drawing, he had obtained it from a tribe belonging to the Amazon. The inhabitants assured that among the great virgin forests, there was a creature very similar to a grasshopper, with the peculiarity that it could devour an eagle of a single mouthful.

Definitely a description like that must have belonged to one of those creatures the alchemists were talking about. Unfortunately, they never found another clue, or at least they didn’t publish much more about it. The Indians were taken less and less seriously, and the great cricket became an excellent story to captivate tourists and make them pay for a meaningless journey through the jungle.

Fred had had enough of reading each of the papers on the floor. He found the alchemists’ search quite interesting, and even took some inspiration for his next work. But he couldn’t keep thinking about those things, his main priority was to try to get out of that problem. He still managed to get rid of the new people who had made him delinquents, no one could hear him, and the sunset was approaching faster than ever. If the night came, it would be much darker than the previous one, without the light of the candle, darkness would be the perfect scenario for the dispersion of fear, madness, impotence and loneliness.

In one of the windows, a large, leafy tree could be seen. Fred was entertained to see the harmonious movement of the breeze on the branches, it was a kind of natural clock that allowed him to realize that time was passing. Suddenly he heard a great noise, people shouting his name. A few minutes later, police officers broke down the door in front of him. They had been looking for him for hours, and had finally found him. Fred couldn’t feel better, he lived freedom at its best when they untied the knot in his wrists.

Thank you for reading.


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