Cuento Corto | El laberinto | [ESP/ENG] | The labyrinth

El laberinto

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Desde que llegue a esta ciudad siempre quise recorrerla completamente, era la ciudad de mis sueño, mezclaba con total sutileza los elementos más importantes en mi vida, era una ciudad moderna y con gran movimiento de personas de distintos grupos etarios, con una vida nocturna bastante notoria y con actividades económicas diversas en cada uno de sus sectores; pero a la vez era una ciudad tranquila, con una gran cantidad de aéreas verdes donde las personas se pueden relajar y con muchos bosques, perfecto para un día de paseo y reflexión. La introspección no podía faltar cuando alguno de estos lugares eran visitados, en especial me gustaba pasar mi tiempo libre frente al lago, en el cual podía divisar todos mis pensamientos en el reflejo de la luz del sol que observaba sobre él.

Poco tiempo después y contando con gran suerte, logre conseguir trabajo en una de las atracciones turísticas más importantes de ese lugar. Era un gran castillo, al mejor estilo medieval y con invaluables obras de arte. Comprendía una entrada majestuosa, con gran detalle en cada uno de los escalones de la escalera principal, fuentes de mármol simétricamente ubicado por las cuales se desprendían diferentes caudales de agua pura y cristalina que brillaba bajo el sol. Los jardines laterales estaban bastante cuidados y dotados de flores de distintos tamaños y colores. Había también varias esculturas, pertenecientes a los distintos reyes que en su momento vivieron allí, al parecer esta familia siempre fue amante del arte y el lujo, ya que al entrar en esta gran estructura se podían divisar diferentes estilos de artes, era como recorrer en una máquina del tiempo, las distintas épocas artísticas más importantes de esa ciudad a lo largo de varios siglos. No era difícil imaginar la gran cantidad de turistas que desean anualmente poder contemplar tan exquisito evento de percepción artística.

El primer día, al entrar por el pasillo principal, no pude evitar distraerme con la decoración del lugar, mientras mi futuro jefe estaba explicándome las obligaciones que debía cumplir la semana siguiente. A pesar de todo pude entenderlo perfectamente, el trabajo no era muy complicado, iba a ser el encargado de supervisar que todo estuviera en orden por las noches, debía permanecer despierto y atento, y dado que mi horario seria nocturno, tendría ciertas comodidades y beneficios laborales. En la parte trasera del castillo, se encontraba el jardín principal, bastante extenso e incluía un lago artificial, también arboles de todo tipo, los cuales fueros escogidos minuciosamente por expertos en ecología, de tal forma que fueran compatibles en el mismo terreno.

Al frente del lago, había un laberinto, de esos que siempre se ven en las películas animadas, pero que nunca había visto antes en la vida real, estaba hecho de arbustos, todos muy robustos, y cortados perfectamente para obtener la figura rectangular deseada. Desde uno de los cuartos superiores, el laberinto lograba verse bastante bien, parecía estar dibujado sobre el piso con un gran creyón verde, adornando todo el jardín y otorgándole ese aspecto minimalista y abstracto que llamaba tanto la atención.

Ese mismo día se me entregaron las llaves más importantes del castillo, con las que iba a poder entrar al mismo y supervisar las aéreas comunes más relevantes. También se me presento al personal de seguridad, el personal de limpieza y también el de logística turística. Cada noche debía estar pendiente de que los perros guardianes fueran liberados en los jardines, estos grandes perros eran los responsables de mantener cualquier roedor y otro animal nocturno, lejos de los jardines, protegiendo así alguno de los frutos que se encontraban en sus árboles.

Pasaron varios meses después de mi primer día como inspector nocturno, no había tenido ningún problema, a pesar de gustarme bastante el trabajo, no podía negar que en ciertas noches se sentía muy acentuada la sensación de monotonía en el ambiente, afortunadamente tenía cerca un largo, que aunque fuera artificial, lograba cumplir con la misma función del lago que se encontraba a las afuera de la ciudad, por lo que casi nunca llegue a estresarme mientras trabaja en ese lugar. Una de esas largas noches, después de liberar a los perros guardianes, decidí entrar en el laberinto, lo hice solo a modo de entretenimiento y para pasar un poco el rato saciando mi curiosidad de ver cómo era el laberinto por dentro.

Al principio vi justo lo que esperaba, un montón de arbustos dispuestos para crear una trayectoria errática para cualquiera que entrara allí, sin embargo unos minutos después me sentí un poco extraño, no sé si decir que estaba mareado era lo correcto, pero mi visión se torno algo borrosa, había luces destellando en cada uno de los arbustos y se podían observar auroras boreales de distintos colores a lo largo del laberinto. Pensé que era un síntoma de mareo común, así que hice el intento por salir del laberinto, pero por más que lo intente siempre llegaba al mismo punto, llegue a desesperarme a tal punto que solo corrí en busca de una salida que nunca encontré esa noche. Fue después que la luz del sol impacto sobre mi cuerpo, cuando desperté e intente nuevamente buscar una salida.

No solo estaba desesperado, sino también asustado, no había sido capaz de entender lo que me estaba sucediendo, ni cómo fue posible que me perdiera tan estúpidamente en un laberinto que utilizan los niños para jugar, debió ser quizá, una mala jugada de mi cerebro por encontrar algo emocionante para esa noche. Al cabo de unos pocos minutos, encontré fácilmente la salida. Afuera todo estaba en silencio, no había ningún rastro de roedores. Sin embargo todo estaba diferente, no necesariamente mal, pero bastante alejado de la imagen que tenia del día anterior. Decidí que fue suficiente, así que procedí a buscar mis cosas para regresar a mi casa un descansar un poco más. Al salir, los demás trabajadores del castillo, me dijeron “no te preocupes, la primera vez marea un poco, luego te irás acostumbrando. Bienvenido a 1650”.

Gracias por leer.


English Version:

The labyrinth

~

Since I arrived in this city I always wanted to visit it completely, it was the city of my dreams, I mixed with total subtlety the most important elements in my life, it was a modern city with a great movement of people from different age groups, with a quite notorious night life and with diverse economic activities in each of its sectors; but at the same time it was a quiet city, with a great amount of green areas where people can relax and with many forests, perfect for a day of stroll and reflection. The introspection could not miss when some of these places were visited, especially I liked to spend my free time in front of the lake, in which I could see all my thoughts in the reflection of sunlight that I observed on it.

Shortly after, and with great luck, I got a job in one of the most important tourist attractions of that place. It was a great castle, in the best medieval style and with invaluable works of art. It included a majestic entrance, with great detail in each of the steps of the main staircase, symmetrically located marble fountains through which different flows of pure and crystalline water shone under the sun. The lateral gardens were well cared for and endowed with flowers of different sizes and colours. There were also several sculptures belonging to the different kings who lived there at the time, apparently this family was always a lover of art and luxury, because when entering this great structure you could see different styles of arts, it was like walking in a time machine, the various most important artistic periods of that city over several centuries. It was not difficult to imagine the great amount of tourists who wish to contemplate such an exquisite event of artistic perception every year.

Since I arrived in this city I always wanted to visit it completely, it was the city of my dreams, I mixed with total subtlety the most important elements in my life, it was a modern city with a great movement of people from different age groups, with a quite notorious night life and with diverse economic activities in each of its sectors; but at the same time it was a quiet city, with a great amount of green areas where people can relax and with many forests, perfect for a day of stroll and reflection. The introspection could not miss when some of these places were visited, especially I liked to spend my free time in front of the lake, in which I could see all my thoughts in the reflection of sunlight that I observed on it.

Shortly after, and with great luck, I got a job in one of the most important tourist attractions of that place. It was a great castle, in the best medieval style and with invaluable works of art. It included a majestic entrance, with great detail in each of the steps of the main staircase, symmetrically located marble fountains through which different flows of pure and crystalline water shone under the sun. The lateral gardens were well cared for and endowed with flowers of different sizes and colours. There were also several sculptures belonging to the different kings who lived there at the time, apparently this family was always a lover of art and luxury, because when entering this great structure you could see different styles of arts, it was like walking in a time machine, the various most important artistic periods of that city over several centuries. It was not difficult to imagine the great amount of tourists who wish to contemplate such an exquisite event of artistic perception every year.

Several months passed after my first day as a night inspector, I had not had any problem, although I liked the work quite a lot, I could not deny that on certain nights the feeling of monotony in the environment felt very accentuated, fortunately I had a long nearby, which although artificial, managed to fulfill the same function of the lake that was outside the city, so I almost never get stressed while working in that place. One of those long nights, after releasing the guard dogs, I decided to enter the labyrinth, I did it just for entertainment and to spend a little time satiating my curiosity to see what the labyrinth was like inside.

At first I saw just what I expected, a bunch of bushes ready to create an erratic trajectory for anyone entering there, however a few minutes later I felt a little strange, I don’t know if saying I was dizzy was the right thing to do, but my vision became somewhat blurred, there were flashing lights in each of the bushes and different colored auroras borealis could be observed along the labyrinth. I thought it was a symptom of common dizziness, so I tried to get out of the labyrinth, but no matter how hard I tried I got to the same point, I got so desperate that I only ran for a way out that I never found that night. It was after the light of the sun hit my body, when I woke up and tried again to find a way out.

Not only was I desperate, but I was also scared, I had not been able to understand what was happening to me, nor how it was possible that I got lost so stupidly in a labyrinth that children use to play, it must have been, perhaps, a bad trick of my brain to find something exciting for that night. After a few minutes, I easily found my way out. Outside everything was silent, there was no sign of rodents. However, everything was different, not necessarily bad, but quite different from the image I had the day before. I decided it was enough, so I proceeded to get my things to return home for a little more rest. When I left, the other workers at the castle told me "don’t worry, the first time it tides a little, then you’ll get used to it. Welcome to 1650".

Thank you for reading.


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