Cuento Corto | El primer ataque | [ESP/ENG] | The first attack

El primer ataque

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Pasaron varios días de convivencia, en aquel refugio improvisado, escondido y poco amigable. Las latas de comida que había resguardado Daniel se estaban acabando, habían durado más de lo habitual desde que empezó a cazar animales ricos en proteína, nunca imagino que fuera capaz de cazar un iguana, cocinarla en una fogata y luego comerla como uno de los mejores regalos dial día, sin embargo lo logró, y había sobrevivido en parte gracias a esas nuevas habilidades desarrolladas. Por su parte Joe pasaba el día en silencio, pensando profundamente en su vida, su trabajo y todo lo que había dejado atrás, lo peor de todo es que ninguno de ellos eran capaces de saber exactamente cuando tiempo había pasado, pudieron ser días, meses o incluso años; la percepción del tiempo se había perdido, estaban tan perdido como ellos mismo, y significaba centrarse en una situación sencillamente despertante para todos, y aunque es difícil de reconocerlo, la incertidumbre en el tiempo puede ser más dañino que cualquier quema de un libro.

De vez en cuando hablaban acerca de posibles salidas a sus problemas, Daniel no era un experto en mecánica o aerodinámica, pero había prometido echarle una mano a su avioneta, después de todo estaba ubicada a tan solo unos minutos de su refugio. En la escuela de aviación tuve que tomar cursos generales, algunos de ellos enfocados al desarrollo personal y emocional mas allá de los profesional, y otro lo dotaron de cultura general en su área, como lo son las partes de los aviones, sus funciones y los mecanismos que hacían posible el gran sueño cumplido del ser humano, poder volar. Iba todos los días a la misma hora, a intentar mover una que otra pieza, con la esperanza de que el motor y la turbina arrancaran como siempre lo habían hecho en el aeropuerto.

Una de las mayores trabas era la falta de herramientas especializadas, el maletín de herramientas que tenia la avioneta no era lo suficientemente grande y diverso como para contener las herramientas más importantes y especificas de la mecánica de aviones. Aun así, era bastante ingenioso, utilizaba grandes ramas si deseaba hacer una palanca, algunas de ellas eran afiladas con un cuchillo, permitiéndole darles una forma específica en la punta de la misma. Lo había intentado todo, sin miedo ni pérdida de tiempo. No había terminado de entender cómo era posible que la avioneta se venera abajo desde tan alto, y que los daños en la estructura hayan sido tan mínimos, sin contar con que el golpe de imparto fue bastante sutil y que todas las personas a bordo sobrevivieron, aunque hoy la mayoría está muerta, y muertas a manos de nada más y nada menos que de criaturas extrañas que solo querían devorárselos.

Joe trataba de exploraran poco más la selva, cada día su límite de observación de la misma crecía un poco más, trataba de no salir de la zona de confort demasiado rápido, ni tampoco muy lejos, Joe lo menos que quería era revivir las mas experiencias que había tenido al llegar a la isla. Ambos habían ocultado cierta información de su pasado, Joe no sabía que Daniel había llegado de forma misteriosa a la isla, cuyo accidente aéreo era poco creíble, y Daniel no sabía que Joe había llegado por un portal conectado al rio, que comunicaba este mundo con un oscuro mundo compuesto de grandes cristales azul oscuro. No se tenía muy claro si es que no había la suficiente confianza entre ellos, o era tan ilógica su versión de los hechos que decidieron omitirla y actuar como si nada de eso había pasado, habían estado aparentando ser normales, y estar injustamente perdido en esa isla.

Unos de esos días de lluvia notaron que por las entradas de ventilación estaban entrando muchas arañas, todas totalmente inofensivas, de poco tamaño y patas delgadas. Poco a poco la cantidad de arañas que entraba al regio era más, se esparcían por todo el refugio, buscando el lugar idóneo para construir su habita de telaraña y quizá procrear en el futuro. Lo que no sabían Joe y Daniel, es que este tipo de insecto mantenían una conversación fluida y constante con su gran reina, estaban siendo espiados, por pequeños inquilinos que ignoraron al principio y que ahora están detrás de cada movimiento que hagan.

En tan solo unas pocas horas, Joe se percato, mirando por uno de los sitios de ventilación, que afuera estaban unas 10 arañas de tamaño mediano, muy similares a la que le había atacado el primer día. Fue en ese momento que entendieron que habían sido emboscados, espiados y traicionados por aquellos pequeños seres octópodos que entraron libremente a su refugio. Las grandes arañas comenzaron a atacar la estructura, tratando de abrir huecos con sus dientes y empujando todas las puertas para lograr entrar y devorar a quien tanto tiempo habían estado esperando.

Comenzaron a llenar las paredes y el techo del bunker con su famosa tela araña, poco a poco la escasa luz del día que lograba iluminarlos se iba tornando cada vez más oscura. Sintieron muchos golpes en cada una de las tres entradas del bunker, estos individuos necesitaban entrar a toda costa, y aunque insistieron bastante con los golpes, fueron incapaces separar las barreras de barro y piedra que había construido Daniel con sus compañeros. La lucha por parte de la arañas continuó, no podían salir y el inventario de comida era cada vez menor, el tiempo jugaba en su contra.

Gracias por leer.


English Version:

The first attack

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They spent several days living together in that improvised, hidden and unfriendly shelter. The cans of food Daniel had sheltered were running out, had lasted longer than usual since he started hunting protein-rich animals, never imagined he would be able to hunt an iguana, cook it in a bonfire and then eat it as one of the best dial day gifts, but he did, and had survived in part thanks to those new skills developed. For his part Joe spent the day in silence, thinking deeply about his life, his work and everything he had left behind, the worst of all is that none of them were able to know exactly when time had passed, could be days, months or even years; the perception of time had been lost, they were as lost as themselves, and meant focusing on a situation simply awakening for everyone, and although it is difficult to recognize, the uncertainty in time can be more harmful than any burning of a book.

Daniel was not an expert in mechanics or aerodynamics, but he had promised to lend a hand to his plane, after all it was only a few minutes away from his refuge. In aviation school I had to take general courses, some of them focused on personal and emotional development beyond the professional, and another gave him a general culture in his area, such as the parts of airplanes, their functions and mechanisms that made possible the great dream fulfilled by the human being, to be able to fly. I went every day at the same time, to try to move one piece or another, hoping that the engine and turbine would start as they had always done at the airport.

One of the biggest obstacles was the lack of specialized tools, the tool case that had the plane was not large enough and diverse enough to contain the most important and specific tools of aircraft mechanics. Even so, it was quite ingenious, it used large branches if it wanted to make a lever, some of them were sharpened with a knife, allowing it to give them a specific shape at the tip of it. He had tried everything, without fear or waste of time. I had not finished understanding how it was possible for the plane to be venerated down from so high, and for the damage to the structure to have been so minimal, not to mention that the odd stroke was quite subtle and that all the people on board survived, although today most are dead, and dead at the hands of nothing more and nothing less than strange creatures who only wanted to devour them.

Joe tried to explore the jungle a little more, every day his limit of observation of it grew a little more, he tried not to leave the comfort zone too fast, nor too far, Joe the least he wanted was to relive the most experiences he had had when arriving at the island. Both had hidden some information about their past, Joe didn’t know that Daniel had arrived in a mysterious way to the island, whose air accident was not very credible, and Daniel didn’t know that Joe had arrived through a portal connected to the river, that communicated this world with a dark world composed of big dark blue crystals. It wasn’t clear if there wasn’t enough trust between them, or it was so illogical their version of the facts that they decided to omit it and act as if nothing of that had happened, they had been pretending to be normal, and unjustly lost on that island.

Some of those rainy days noticed that many spiders were entering through the air vents, all completely harmless, small in size and thin legs. Little by little the quantity of spiders that entered to the regio was more, they were scattered by all the refuge, looking for the suitable place to construct their habitat of spider’s web and perhaps to procreate in the future. What Joe and Daniel didn’t know is that this type of insect maintained a fluid and constant conversation with its great queen, they were being spied on, by small tenants that they ignored at the beginning and that now are behind every movement that they make.

In just a few hours, Joe noticed, looking through one of the ventilation sites, that outside were about 10 medium sized spiders, very similar to the one that had attacked him the first day. It was at that moment that they understood that they had been ambushed, spied upon and betrayed by those small octhopod beings that freely entered their refuge. The big spiders began to attack the structure, trying to open holes with their teeth and pushing all the doors to get in and devour the one they had been waiting for so long.

They began to fill the walls and roof of the bunker with their famous spider web, little by little the scarce daylight that managed to illuminate them was becoming darker and darker. They felt many blows in each of the three entrances of the bunker, these individuals needed to enter at any cost, and although they insisted enough with the blows, they were unable to separate the barriers of mud and stone that Daniel had constructed with his companions. The fight for the spiders continued, they couldn’t get out and the food inventory was decreasing, time played against them.

Thank you for reading.


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