Cuento Corto | El pulpo de cristal | [ESP/ENG] | The crystal octopus

El pulpo de cristal

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Sentí una profunda sensación de liberación y tranquilidad al ver, así sea a través de un reflejo, un poco del mundo que me pertenece, que me vio nace, y en el que siempre estuve. No había otro camino, y mucho menos cuando escuche que aquellas grandes creaturas de cristal se acercaban a la pequeña selva donde estaba escondido. Quizá olieron mi cuerpo, o escucharon algún sonido que les indicara que un extraño merodeaba por su territorio. Lo cierto es que no tendrían compasión conmigo, y terminaría muy pronto en aquel cementerio que atravesé hace unas horas. Los pasos que daban en la selva se escuchaban con gran estruendo, haciendo eco en mi cabeza y en mi garganta, casi petrificándome del miedo.

Me lance al rio, esperando hallar allí alguna puerta de escape, que me permita no solo sobrevivir, sino volver a casa. Pude contemplar de cerca el cristal que emitía luz, era un parpadeo lento pero regular, la luz emitida seguía siendo de un color azul profundo con algún destello irregular. Intente tocarlo, y no paso absolutamente nada. Sin embargo pude observar que a lo lejos había un resplandor mucho más grande, era esa la verdadera fuente del rio, de donde se generaba el caudal del mismo.

No tenía nada que perder, era eso o arriesgarme a seguir estando en esa selva y que una de esas criaturas me arrancara la cabeza con un solo golpe. Volví a la superficie y respire lo más hondo que pude, para luego nadar como nunca antes lo había hecho. De forma rápida logre recorrer unos metros, y cuando pensé en volver a la superficie para tomar un poco de aire, escuche de nuevo el estruendo de las criaturas, las cuales estaban a solo metros de mí en la superficie. Salir en ese momento para tomar aire significaría una muerte segura, así que aguante lo más que pude y me aleje rápidamente de ese lugar.

Seguí nadando por unos segundos hasta que mis pulmones me suplicaban un poco de oxigeno. Estaba inmerso en la desesperación de estarme ahogando y en el miedo de salir y quedar al descubierto cara a cara con las criaturas de cristal. Me dirigí a un arbusto, uno bastante pequeño en el cual pude salir y tomar un poco de aire sin levantar tantas sospechas. Estaba casi totalmente camuflado. Respire nuevamente, sin descuidarme demasiado, estaba un poco más tranquilo y podía divisar a lo lejos el objetivo. A unos 10 metros se encontraba el nacimiento del rio, después de allí no había nada más.

Era como una línea divisoria que unía dos realidades, el agua parecía provenir de aquel destello y luego de él continuaba nuevamente el frio e inhóspito terreno de cristal. Esta era una oportunidad que no podía despreciar. Me dirigí nuevamente hacia la luz, nadando rápidamente, hasta que me encontré con pequeñas creaturas muy molestas. Eran muy parecidos a los pulpos, solo que como todo en este mundo, estaba hecho casi prácticamente por cristales azules. Al principio pensé que era un cristal más o un trozo de ellos que cayó al agua, sin embargo todo cambio cuando ese mismo trozo de cristal intento morderme la cara.

El primero que vi era moderadamente pequeño, sin embargo sus dientes eran intimidantes, los cuales, como era de esperarse, estaban hechos también de los mismos cristales azules. Al acercarme un poco más a la luz, me percate de que habían cientos de estos extraños pulpos, y varios de ellos gigantes, quienes parecían liderar a los más pequeños y débiles. Sus tentáculos a pesar de estar hechos de cristales, estaban construidos en una gran cantidad de piezas bastante simétricas, los cual les permitía ser bastante ágil y flexible en cada uno de sus movimientos.

Nadé lo más rápido que pude, esquivando en varias oportunidades algunos de los ataques de los pulpos pequeños, y evitando a toda costa encontrarme con uno de los grandes, logré llegar a la gran luz de donde el rio provenía. Justo cuando pensé que había escapado, noto que uno de los pulpos grandes me atrapo por la pierna izquierda. Su poderoso tentáculo había rodeado gran parte de mi pierna, y en mi interior solo pude escuche una voz que me decía “Una vez dentro, no hay escapatoria”.

Desesperadamente me aferre como pude a una de las ramas que yacía en plena luz. Utilice todas mis fuerzas para avanzar, mientras seguía conteniendo la respiración. Logre cruzar la luz, y pude darme cuenta de que ya no estaba en el mismo lugar, cuando los rayos del sol llegaron a mi rostro a través del agua. Sin embargo mi pierna seguía en el otro lado, siendo retenida por el pulpo, y el oxigeno se iba agotando rápidamente en mi organismo.

Continué luchando en contra de la corriente y del tentáculo que pretendía devolverme a aquel mundo. Hice mi mayor esfuerzo, mi pierna empezó a atravesar el portal, y mientras lo hacia los tentáculos que entraban, se iban desboronando, convirtiéndose en arena, de este modo pude ir debilitando lentamente la fuerza del tentáculo del pulpo, el cual al final quedo reducido solo a un monto de arena en el rio, de la misma arena que había en todo el suelo. Desesperadamente subí hacia la superficie, buscando respirar nuevamente del aquel aire puro que tanto extrañaba. Logre ver de nuevo el sol, el cielo, las nubes, el olor a la naturaleza, el movimiento de los arboles con la brisa. Me di cuenta que finalmente estaba de nuevo en casa, aunque no estaba seguro si también seguía a salvo.

Gracias por leer.


English Version:

The crystal octopus

~

I felt a deep sense of liberation and tranquility when I saw, even through a reflection, a little of the world that belongs to me, that saw me born, and in which I was always. There was no other way, much less when I heard that those great creatures of glass approached the small jungle where it was hidden. Perhaps they smelled my body, or heard a sound indicating that a stranger was lurking in their territory. The truth is that they would have no compassion for me, and I would soon end up in that cemetery I crossed a few hours ago. The footsteps they took in the jungle were heard with a great din, echoing in my head and throat, almost petrifying from fear.

I threw myself into the river, hoping to find there some escape door, which would allow me not only to survive, but to return home. I could look closely at the crystal that emitted light, it was a slow but regular blink, the light emitted was still a deep blue color with some irregular sparkle. I tried to touch it, and absolutely nothing happened. However I could observe that in the distance there was a much greater brightness, that was the true source of the river, from where the flow of it was generated.

I had nothing to lose, it was that or risk to continue being in that jungle and that one of those creatures ripped my head off with a single blow. I went back to the surface and breathed as deeply as I could, and then I swam as I had never done before. I quickly made it a few meters, and when I thought about coming back to the surface to get some air, I heard again the roar of the creatures, which were only meters away from me on the surface. Going out at that moment to get some air would mean certain death, so I held on as long as I could and quickly moved away from that place.

I kept swimming for a few seconds until my lungs begged for a little oxygen. I was immersed in the desperation of drowning and the fear of going out and being exposed face to face with the crystal creatures. I headed for a shrub, a fairly small one in which I was able to get out and get some air without raising so many suspicions. It was almost completely camouflaged. I breathed again, without neglecting myself too much, I was a little calmer and I could see the target in the distance. About 10 meters away was the source of the river, after that there was nothing else.

It was like a dividing line that united two realities, the water seemed to come from that flash and then the cold and inhospitable crystal terrain continued again. This was an opportunity he could not despise. I made my way back to the light, swimming quickly, until I came across some very annoying little creatures. They were very similar to octopuses, only like everything else in this world, they were made almost entirely of blue crystals. At first I thought it was one more crystal or a piece of them that fell into the water, however everything changed when that same piece of crystal tried to bite my face.

The first one I saw was moderately small, yet his teeth were intimidating, which, as expected, were also made of the same blue crystals. As I drew a little closer to the light, I realized that there were hundreds of these strange octopuses, and several of them giants, who seemed to lead the smallest and weakest. Their tentacles, in spite of being made of crystals, were constructed in a great quantity of quite symmetrical pieces, which allowed them to be quite agile and flexible in each one of their movements.

I swam as fast as I could, dodging on several occasions some of the attacks of the small octopuses, and avoiding at all costs to meet one of the big ones, I managed to reach the great light from where the river came. Just when I thought I had escaped, I noticed that one of the big octopus caught me by the left leg. Its powerful tentacle had surrounded much of my leg, and inside I could only hear a voice saying, "Once inside, there is no escape.

I desperately clung as hard as I could to one of the branches lying in broad daylight. I used all my strength to move forward as I held my breath. I managed to cross the light, and I could see that I was no longer in the same place, when the rays of the sun came to my face through the water. However, my leg was still on the other side, being held by the octopus, and the oxygen was rapidly running out in my organism.

I continued to fight against the current and the tentacle that intended to return me to that world. I made my greatest effort, my leg began to go through the portal, and while I did it towards the tentacles that entered, they were overflowing, turning into sand, in this way I could go slowly weakening the strength of the octopus tentacle, which in the end was reduced only to an amount of sand in the river, of the same sand that was in all the ground. I desperately climbed up to the surface, trying to breathe again from the pure air that I missed so much. I managed to see again the sun, the sky, the clouds, the smell of nature, the movement of the trees with the breeze. I realized that I was finally home again, although I wasn’t sure if I was also safe.

Thank you for reading.


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