Cuento Corto | El segundo atentado | [ESP/ENG] | The second attempt

El segundo atentado

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Afortunadamente la esposa de Fred estuvo estado pendiente de cada uno de los pasos que había dado su esposo, se le había hecho muy sospechoso verlo salir a tan altas horas de la noche y vestido de forma tan extraña. En ese momento le pidió a uno de sus sirvientes que lo siguiera a cualquier lugar al que fuera su esposo. Asombrosamente el sirviente lo perdió de vista a mitad de camino, pero fácilmente pudieron deducir que se dirigía hacia el parque o hacia alguna de las casas que se encontraba en esa zona.

Al desaparecer el día siguiente, el sirviente junto a Mary fueron a la policía a poner la denuncia, dejando bastante claro la ubicación exacta donde lo habían visto por última vez y la vestimenta que tenía en ese entonces. No fue muy difícil encontrarlo, pues en esa zona no había una gran densidad de población por lo que simplemente buscando casa por casa podrían en tan solo horas encontrarlo. Comenzaron por aquellas que estaban abandonadas, las cuales no tenían dueño o simplemente habían sido dejadas a su suerte. Finalmente lo encontraron en aquella casa repleta de papeles, desordenada y con gran cantidad de filtraciones, dónde específicamente, se encontraba amarrado a una silla de madera.

Fred estaba bastante aliviado de ver a la policía, irónicamente nunca pensó qué ver en la policía se iba a sentir tan bien, a pesar de que sabía que muy probablemente algún día la policía lo iba a buscar para llevárselo para siempre. Fred fue trasladado directamente a la oficina de la policía para rendir declaraciones acerca de todo lo ocurrido, era un poco vergonzoso para él tener que admitir que había estado negociando con personas del bajo mundo, con la única finalidad de obtener información acerca de la estatua de Aquiles, era bastante llamativo que un artista tan Afamado y distinguido como Fred haya estado en esos encuentros nocturnos informales a cambio de información de poca veracidad.

Fred términos de dar sus declaraciones y llegó en la noche a su hogar, donde simplemente pudo abrazar y saludar profundamente a cada uno de sus hijos. Pasó algún tiempo con ellos hasta que el cansancio lo venció y decidió acostarse para empezar el día siguiente como un nuevo día, en donde la desaparición por la pérdida de la estatua no fuese el epicentro de todo lo que hiciera. Quería vivir tranquilo a pesar de estar corriendo el riesgo de que en cualquier momento alguna de las personas que pudieran tener la estatua se diera cuenta de su gran secreto. Afortunadamente la llave había sido escondida de forma estratégica bastante inteligente y difícil de encontrar pero las posibilidades siempre estaban presentes.

Las primeras noches para Fred fueron un poco duras, no podía sacarse de la cabeza todo lo que había sucedido, y no entendía cómo había sido capaz de hacer lo que hizo solo por recuperar la estatura. Se dejo llevar por el miedo, la ira, la desesperación y se condujo a sí mismo a un abismo que incluso pudo haber acabado con su vida. En ocasiones soñaba con la espantosa habitación donde había pasado la noche, en cada sueño la luz de la vela se hacía más tenue, pero siempre lograba releer fragmentos de los párrafos que se encontraban los papeles que estaban regados en toda la habitación. Increíblemente podía recordar letra a letra, palabra a palabra, cada uno de los fragmentos, parecía que estuviese de nuevo en ese lugar leyendo de nuevo la extraña información contenida en ellos. Fred poco caso le hacia a los papeles que había leído, para él solo había sido un monto de teorías no fundamentadas, cuentos, y leyendas usadas para entretener a la personas.

Lo que realmente le preocupaba era tener que revivir aquella incomoda situación en ese lugar tan característico. No sentía que había adquirido un trauma demasiado grande como para tener que estar soñando con el mismo lugar noche tras noche. Paulatinamente, estos sueños se fueron desvaneciendo con el tiempo, y poco a poco todo el contexto de Fred tendió a la normalidad. Pasaron varios meses, ya Frederick había avanzado lo suficiente en su escuela de arte, estaba realizando obras cada vez más exigentes, y se preparaba para en menos de un año poder presentar su primera mini exhibición ante la sociedad. Un joven artista, digno hijo de su padre, presentaría finalmente algunas de sus obras formalmente a la sociedad. Mientras tanto, sus otros hijos seguían realizando sus cursos alternos, sin lograr llamar demasiado la atención de su padre.

Fred había avanzado muy poco sobre su última obra, había tenido el máximo de inspiración en uno de los sueños. Se trataba de un grillo gigante, haciendo alusión a los textos que había leído sobre el mito de la selva. A pesar de tener una inspiración tan fundamentada, prefirió no explicar demasiado el origen de su creación, lo que más deseaba era que el incidente con el criminal quedara en el olvido lo antes posible. Sin embargo no todo parecía ir tan bien como la mayoría pensaba. Una noche de invierno, sonaron los cristales de las ventanas de la mansión de Fred nuevamente. Era una experiencia conocida para todos. Rápidamente llamaron a la policía, ninguno de los miembros se atrevió a salir, pues a diferencia del asalto anterior, se escuchaban una gran cantidad de disparos, los cuales no pudieron ser aplacados por la defensa de interna de la mansión.

Gracias por leer.


English Version:

The second attempt

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Luckily Fred’s wife was on the lookout for every step her husband had taken, it had become very suspicious to see him come out so late at night and dressed so strangely. At that moment he asked one of his servants to follow him anywhere his husband was. Surprisingly the servant lost sight of him halfway through, but they could easily deduce that he was on his way to the park or to one of the houses in that area.

When he disappeared the next day, the servant with Mary went to the police to file a report, making quite clear the exact location where they had last seen him and the clothes he was wearing at the time. It was not very difficult to find him, because in that area there was not a great density of population so simply looking for house by house they could find him in just hours. They began with those that were abandoned, which had no owner or had simply been left to their fate. Finally they found him in that house full of papers, disordered and with a lot of leaks, where specifically, he was tied to a wooden chair.

Fred was quite relieved to see the police, ironically he never thought what to see in the police was going to feel so good, even though he knew that very probably one day the police were going to look for him to take him away forever. It was a little embarrassing for him to have to admit that he had been negotiating with people from the underworld for the sole purpose of obtaining information about the statue of Achilles, it was quite striking that an artist as famous and distinguished as Fred should have been in those informal nightly encounters in exchange for untrue information.

Fred finished giving his statements and arrived at his home in the evening, where he could simply hug and greet each of his children deeply. He spent some time with them until the tiredness overcame him and decided to lie down to start the next day as a new day, where the disappearance by the loss of the statue would not be the epicenter of everything he did. He wanted to live peacefully even though he was running the risk that at any moment any one of the people who might have the statue would realize its great secret. Fortunately the key had been strategically hidden quite intelligently and hard to find but the possibilities were always present.

The first few nights for Fred were a bit harsh, he couldn’t get everything that had happened out of his head, and he didn’t understand how he had been able to do what he did just to regain stature. He let himself be carried away by fear, anger, despair and led himself into an abyss that might even have ended his life. Sometimes he dreamed of the dreadful room where he had spent the night, in each dream the candle light became dimmer, but he always managed to reread fragments of the paragraphs found in the papers that were scattered throughout the room. Incredibly he could remember letter by letter, word by word, each one of the fragments, it seemed that he was again in that place reading again the strange information contained in them. Fred paid little attention to the papers he had read, for him it had only been an amount of unfounded theories, stories, and legends used to entertain people.

What really worried him was having to relive that uncomfortable situation in that characteristic place. He didn’t feel like he had acquired too much trauma to have to dream about the same place night after night. Gradually, these dreams faded with time, and little by little Fred’s whole context tended to become normal. Several months passed, Frederick had already made enough progress in his art school, was making increasingly demanding works, and was preparing to present his first mini exhibition to society in less than a year. A young artist, worthy son of his father, would finally present some of his works formally to society. In the meantime, his other children continued to take their alternate courses, without attracting too much attention from their father.

Fred had made very little progress on his last work, he had the maximum inspiration in one of his dreams. It was a giant cricket, alluding to the texts he had read about the myth of the jungle. In spite of having such a well-founded inspiration, he preferred not to explain too much the origin of his creation, what he most wanted was for the incident with the criminal to be forgotten as soon as possible. However, not everything seemed to be going as well as most thought. One winter night, the windows of Fred’s mansion rang out again. It was a familiar experience for everyone. Quickly they called the police, none of the members dared to leave, because unlike the previous assault, there was a large amount of gunfire, which could not be appeased by the internal defense of the mansion.

Thank you for reading.


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