Cuento Corto | El sótano secreto | [ESP/ENG] | The secret basement

El sótano secreto

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Eran cristales prácticamente nuevos los que se rompieron esa noche, no los dejaron permanecer en su lugar, fueron destruidos, sin contemplación ni premeditación, eran erráticos, pero lograron brillar por primera vez cuando se separaran en cientos de pedazos que quedaron en el suelo, a modo de escarcha, un adorno bastante llamativo para la ocasión, pues en cada uno de ellos se lograba reflejar la luz de la luna llena que era testigo del nuevo asalto. Eran más. Entraron rápidamente por la puerta que conectaba el jardín, y burlaron cada una de las medidas de seguridad que habían colocado la última vez.

Los sirvientes y personal de seguridad corrieron rápidamente al lugar de los hechos, cada uno sosteniendo en su mano un arma lista para disparar, pero nunca pudieron llegar, pues habían varios de ellos disparando desde el techo, impidiéndoles llegar al otro lado de la casa. Los disparos no cesaban, no hubo ni un solo segundo de calma. Fred permaneció en su habitación, y llamo a la policía con muy poco ánimo. Su esposa lo veía como levantaba el teléfono de forma taciturna y pensativa. Para Fred el llamado de la policía significaba algo mucho peor que el asalto que nuevamente estaba viviendo, había llegado la hora de explicar muchas cosas, para las cuales la única explicación escapaba de lo que el mismo quería que su familia pensara de él.

Mientras tanto, las habitaciones de los niños permanecieron cerradas, el ama de llave se encargó de calmarlo y evitar a toda costa que salieran de la habitación, la cual era uno de los pocos lugares donde podían estar realmente a salvo. Frederick preguntó por sus padres, y la respuesta que le dio el ama de llaves lo tranquilizó momentáneamente. Pasaron varios de minutos de estruendos y gritos en la sala principal de la mansión. Los encargados de seguridad poco a poco iban acercándose al gran grupo de maleantes.

Mientras tanto los maleantes sabían muy bien que buscar. Corrieron por los pasillos de la mansión, derribando cada uno de los famosos cuadros que estaban en sus paredes. Incluso tuvieron que derribar 3 estantes repletos de libros de literatura que se encontraban en los pasillos menos angostos. Fred podía desde su cuarto escuchar cada una de estas acciones, y podía imaginarse perfectamente el escenario que se estaba viviendo en su mansión. Mary se extrañaba de ver a su esposo tan calmado, parecía otra persona si lo comparaba con el comportamiento que tuvo la última vez que robaron en la mansión. Fred muy poco hablaba y se mantuvo tranquilo en todo momento.

Uno de los maleantes gritó fuertemente para llamar la atención de sus compañeros. Les gritó que había conseguido la puerta. Detrás de uno de los estantes derribados se encontraba una puerta secreta, que a pesar de lo que dicta la lógica, no comunicaba con una de las habitaciones de ese pasillo, en su lugar era una peculiar puerta cuadrada. Uno de los maleantes, presuntamente su líder llegó abriéndose paso hasta la misma. Saco de su bolsillo una pequeña bolsa de terciopelo negro, la cual contenía una curiosa y antigua llave amarilla, bastante brillante.

Introdujo la llave en la cerradura y al abrir el compartimiento todos quedaron sorprendidos. Era una entrada a una habitación secreta en el sótano que estaba ubicada de forma vertical en la pared y no en el suelo como debería estar. Era bastante incómoda, para entrar se necesitaba una potente linterna y doblar el cuerpo de tal forma que se pudieran apoyar en uno de los peldaños de la escalera que les permitía bajar a la habitación. Al parecer el asalto a este lugar secreto era mucho más complicado que lo habían contemplado en la realización del plan, días antes.

El primero en entrar fue el líder. Se deslizo rápidamente por las escaleras que conectaban con la puerta. No fue cuidadoso porque lo que llego al piso con unos cuantos golpes y cortadas, pero nada de esto le importó en absoluto, solo quería continuar su camino por aquel anhelado sótano. Al bajar completamente, se dio cuenta de que se encontraba en una habitación completamente a oscuras. Saco una de sus linternas y comenzó a buscar algún interruptor o fuente de luz cercana.

Logró divisar a unos cuantos metros un tablero de luz bastante grande y antiguo. Se acerco y activo cada uno de ellos. En ese instante todo el sótano se llenó de luz. Pasó unos cuantos segundos anonadado con lo que estaba viendo, estaba viviendo uno de sus más grandes sueños. Se encontraba en ese momento en uno de los salones de arte clandestino más valioso del planeta, con colecciones enteras que databan de siglos dorados para el arte en general. Frente a él se encontraba un largo pasillo que lo llevaba a la plataforma donde estaban todas las piezas. Podía observarlas en orden cronológico, cada una de ellas agrupadas en espacios bastante específicos que contemplaban su año de creación, valor y técnica artística.

El líder sabía muy bien que la policía no tardaría en llegar, y se lamento profundamente de no poder tener toda esta colección completa en sus manos nunca más. Actuó inteligentemente y le pidió a sus subordinados que bajaran rápidamente, y que agarraran solo aquellas piezas pequeñas fáciles de transportar, cuyo valor fuera realmente alto. Como hormigas cada uno de ellos empezó a tomar piezas pequeñas y valiosas y la iban subiendo en una serie humana de transporte. Las piezas estaban siendo guardas directamente en uno de los altos. El verdadero asalto había comenzado.

Gracias por leer.


English Version:

The secret basement

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They were erratic, but they managed to shine for the first time when they were separated into hundreds of pieces that remained on the ground, like frost, an adornment quite striking for the occasion, because in each one of them the light of the full moon that was witness of the new assault was reflected. They were more. They quickly entered through the door that connected the garden, and mocked each of the security measures they had put in the last time.

The servants and security personnel ran quickly to the scene, each holding in his hand a weapon ready to fire, but could never get there, as there were several of them shooting from the ceiling, preventing them from getting to the other side of the house. The shooting did not stop, there was not a single second of calm. Fred remained in his room, and called the police with very little encouragement. His wife watched him pick up the phone taciturnly and thoughtfully. For Fred the call of the police meant something much worse than the assault he was living again, the time had come to explain many things, for which the only explanation escaped what he himself wanted his family to think of him.

Meanwhile, the children’s rooms remained closed, the housekeeper took care to calm him down and prevent them at all costs from leaving the room, which was one of the few places where they could really be safe. Frederick asked about his parents, and the housekeeper’s answer reassured him momentarily. Several minutes of roaring and screaming went by in the main room of the mansion. The security guards slowly approached the large group of thugs.

Mientras tanto los maleantes sabían muy bien que buscar. Corrieron por los pasillos de la mansión, derribando cada uno de los famosos cuadros que estaban en sus paredes. Incluso tuvieron que derribar 3 estantes repletos de libros de literatura que se encontraban en los pasillos menos angostos. Fred podía desde su cuarto escuchar cada una de estas acciones, y podía imaginarse perfectamente el escenario que se estaba viviendo en su mansión. Mary se extrañaba de ver a su esposo tan calmado, parecía otra persona si lo comparaba con el comportamiento que tuvo la última vez que robaron en la mansión. Fred muy poco hablaba y se mantuvo tranquilo en todo momento.

Uno de los maleantes gritó fuertemente para llamar la atención de sus compañeros. Les gritó que había conseguido la puerta. Detrás de uno de los estantes derribados se encontraba una puerta secreta, que a pesar de lo que dicta la lógica, no comunicaba con una de las habitaciones de ese pasillo, en su lugar era una peculiar puerta cuadrada. Uno de los maleantes, presuntamente su líder llegó abriéndose paso hasta la misma. Saco de su bolsillo una pequeña bolsa de terciopelo negro, la cual contenía una curiosa y antigua llave amarilla, bastante brillante.

Introdujo la llave en la cerradura y al abrir el compartimiento todos quedaron sorprendidos. Era una entrada a una habitación secreta en el sótano que estaba ubicada de forma vertical en la pared y no en el suelo como debería estar. Era bastante incómoda, para entrar se necesitaba una potente linterna y doblar el cuerpo de tal forma que se pudieran apoyar en uno de los peldaños de la escalera que les permitía bajar a la habitación. Al parecer el asalto a este lugar secreto era mucho más complicado que lo habían contemplado en la realización del plan, días antes.

The first to enter was the leader. He quickly slid down the stairs leading to the door. He was not careful because what he got to the floor with a few blows and cuts, but none of this mattered to him at all, he just wanted to continue his way through that longed-for basement. When he came down completely, he realized that he was in a completely dark room. He took out one of his flashlights and began to look for a switch or light source nearby.

He was able to see a rather large and old light board a few meters away. He approached and activated each one of them. At that moment the whole basement was filled with light. He spent a few seconds in awe of what he was seeing, he was living one of his greatest dreams. He was then in one of the most valuable clandestine art halls on the planet, with entire collections dating back to golden centuries for art in general. In front of him was a long corridor that led to the platform where all the pieces were. He could observe them in chronological order, each of them grouped in quite specific spaces that contemplated their year of creation, value and artistic technique.

The leader knew very well that the police would soon arrive, and he deeply regretted not being able to hold this entire collection in his hands ever again. He acted intelligently and asked his subordinates to come down quickly, and to grab only those small pieces that were easy to transport, whose value was really high. Like ants each one of them began to take small and valuable pieces and they went up in a human series of transport. The pieces were being kept directly in one of the highs. The real assault had begun.

Thank you for reading.


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