Cuento Corto | Encuentro con el desconocido | [ESP/ENG] | Meeting the stranger

Encuentro con el desconocido

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Rápidamente Fred empezó con su búsqueda personal, contactando a cada uno de sus compañeros del bajo mundo. Todos le prometieron estar atentos ante cualquier venta de esculturas nuevas, que encajarse con las características que él les había proporcionado. A cambio de dicho favor debía pagar una gran suma de dinero, lo cual no era ningún problema para Fred ya que él y toda su familia eran adinerados incluso desde antes su nacimiento, todo gracias a una gran fortuna que logró acumular su padre el cual se desempeñaba como banquero local y a la herencia que muy bien invirtió su madre desde los 30 años. Fred esperaba día y noche que alguno de sus contactos le avisara que había encontrado algún indicio de su escultura, pero esto no pasó, no era tan fácil…

Pasaron los días y no había recibido ninguna buena noticia acerca de la búsqueda, sin embargo Fred nunca se quedaba de brazos cruzados y seguía presionando constantemente a la policía para que no olvidarán su investigación, ya que como siempre ocurría, este tipo de hurtos o crímenes de baja gravedad no sólo pasaba desapercibido en gran parte de las oficinas policiales, sino que a pesar de que habían tomado la denuncia dejaban la investigación a medias, ya que no se trataba de algún incidente mayor y esperaban a que en algún momento la escultura apareciera o que algún testigo diera algún indicio de lo ocurrido. Esto no podía permitirse para esta ocasión, así que él mismo, y utilizando todas sus influencias, logró presionar de forma efectiva a la policía, de tal manera que había casi una comisión especial encargada única y exclusivamente de investigar todo lo relacionado acerca de la escultura de Aquiles.

Frederick continuaba con sus estudios de arte. A pesar de que su padre no había vuelto a ser el mismo desde el incidente con la estatua, la exigencia que estaba teniendo con Frederick era cada vez mayor, quería que su hijo fuera un artista incluso más reconocido que el mismo. Frederick recibía clases todos los días de 1 a 5 de la tarde, con profesores de alta calidad y con materiales variados para que pudiera desarrollar ampliamente toda su creatividad. Mientras tanto sus hermanos desempeñaban otras labores, solían encargarse de sus hobbies y ayudar en el hogar con tareas sencillas. Sus hermanas habían estado tomando un curso de diseño de ropa, y pasaban las tardes entretenidas en sus nuevos vestidos, acompañadas de su madre luego los confeccionaban y los exhibían con orgullo ante sus vecinos más allegados.

Luego de un mes, sorpresivamente Fred recibió una nota bastante misteriosa en la puerta de su mansión. En la nota le especificaban claramente que debía encontrarse en el parque que se encontraba en el centro de la pequeña ciudad, a altas horas de la noche, justo cuando todo el mundo ya estaba en casa descansando. Al principio sintió gran inseguridad con respecto a dicha cita, pero sabía muy en el fondo que todo esto tenía que ver con la estatua que había sido robada. No lo pensó dos veces, a pesar del miedo que tenía que pudieran secuestrarlo o hacerle daño, sabía que no tenía nada que aunque en ese momento lo tuviera todo, de no recuperar la escultura prontamente, no tendría nada que perder. Ya lo más importante estaba fuera de su alcance y era precisamente la escultura de Aquiles. Tenía que hacer lo que sea para recuperarla. Esa noche fue solo, sin ninguno de sus escoltas ni mucho menos de sus sirvientes. Estaba vestido de forma normal, bastante sencillo en realidad, trataba de no llamar mucho la atención ni de ser reconocido por alguno de sus vecinos.

Esperó en el parque media hora pero justo a las 11:30 de la noche llegó un hombre y se sentó en uno de los asientos que estaba a su lado. El hombre fue bastante conciso y le dijo que sabía dónde estaba la escultura, quién la había robado y por qué lo había hecho justamente ese día. Pero también le advirtió que toda esa información tenía un costo y un costó bastante alto. Fred estaba desesperado Así que no pensó por ningún momento todo lo que le estaban diciendo, simplemente se enfocó en obtener cualquier información relacionada con el paradero de la escultura. Rápidamente y sin titubear le prometió al hombre que le pagaría la suma de dinero que quisiera a cambio de dicha información.

El hombre misterioso poco dejaba ver su rostro, tenía un sombrero que hacía que la mitad de su rostro estuviera cubierto por sombras. Mantuvieron el silencio unos segundos, hasta que el hombre rompió el silencio y le especifico exactamente la suma de dinero que deseaba a cambio de la información. Preciso que debía ser entregada en monedas de oro, y en un lugar especifico, no podía ser en la ciudad, debía ser en uno de los pueblos de la periferia de la misma, alejado de la policía y de cualquier intruso que quisiera, por curiosidad, observar el intercambio. Le prometió que le entregaría un sobre con la información detallada. Pero que si no cumplía con el trato de forma estricta, le iba a contar a los ladrones que estaba detrás de su pista, por lo tanto de no ser puntual con pago, era muy probable que no viera más nunca la escultura, ya que sería destruida. Fred no tuvo otra opción que asentir con la cabeza, y esperar las próximas instrucciones que le diera el desconocido.

Gracias por leer.


English Version:

Meeting the stranger

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Fred quickly began his personal search, contacting each of his companions from the underworld. They all promised to watch out for any sales of new sculptures that would fit the characteristics he had provided. This was no problem for Fred as he and his entire family were wealthy even before he was born, all thanks to a great fortune accumulated by his father who was a local banker and the inheritance his mother had invested well since he was 30 years old. Fred hoped day and night that one of his contacts would let him know that he had found some trace of his sculpture, but this did not happen, it was not so easy…

Days went by and he had not received any good news about the search, but Fred never stood idly by and kept pressing the police so that they would not forget their investigation, since as always, this type of theft or crimes of low gravity not only went unnoticed in a large part of the police offices, but despite the fact that they had taken the complaint they left the investigation halfway, since it was not a major incident and they waited for the sculpture to appear at some point or for a witness to give some indication of what had happened. This could not be allowed for this occasion, so he himself, and using all his influence, managed to put effective pressure on the police, so that there was almost a special commission charged solely and exclusively with investigating everything related to the Achilles sculpture.

Frederick continued his art studies. Although his father had not been the same since the incident with the statue, the demand he was making on Frederick was growing, he wanted his son to be an even more recognized artist than himself. Frederick received classes every day from 1 to 5 p.m., with high quality teachers and a variety of materials so that he could develop all his creativity. In the meantime, his siblings did other work, usually taking care of their hobbies and helping out at home with simple tasks. Her sisters had been taking a course in clothing design, and spent entertaining afternoons in their new dresses, accompanied by their mother, then made them and proudly displayed them to their closest neighbors.

After a month, Fred surprisingly received a rather mysterious note at the door of his mansion. The note clearly specified that he was to be in the park in the center of the small town, late at night, just when everyone was home resting. At first he was very unsure about the appointment, but he knew deep down that all this had to do with the statue that had been stolen. He didn’t think twice, despite the fear he had that he might be kidnapped or harmed, he knew he had nothing that even if at that moment he had everything, if he didn’t recover the sculpture quickly, he would have nothing to lose. The most important thing was out of his reach and it was precisely Achilles’ sculpture. He had to do whatever it took to recover it. That night he went alone, without any of his escorts, much less his servants. He was dressed in a normal way, quite simple in reality, he tried not to attract much attention or to be recognized by any of his neighbors.

He waited in the park for half an hour but just at 11:30 p.m. a man arrived and sat in one of the seats next to him. The man was quite concise and told him that he knew where the sculpture was, who had stolen it, and why he had done it that very day. But he also warned him that all this information had a cost and a very high cost. Fred was desperate So he didn’t think for a moment about everything they were telling him, he just focused on getting any information related to the whereabouts of the sculpture. Quickly and without hesitation he promised the man that he would pay him whatever money he wanted in exchange for that information.

The mysterious man showed little of his face, he had a hat that made half of his face covered with shadows. They kept silent for a few seconds, until the man broke the silence and specified exactly the amount of money he wanted in exchange for the information. It had to be in one of the towns on the outskirts of the city, away from the police and any intruder who, out of curiosity, wanted to observe the exchange. He promised to give him an envelope with detailed information. But if he did not comply strictly with the treatment, he was going to tell the thieves that he was behind his track, so if he was not punctual with payment, it was very probable that he would never see the sculpture again, since it would be destroyed. Fred had no choice but to nod and wait for the next instructions from the stranger.

Thank you for reading.


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