Cuento Corto | Esta Carta | [ESP/ENG] | This Letter

Esta Carta

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Desde niño una mis pasiones siempre fue el cielo, no solamente por las cursis características que narraban aquellas novelas románticas que mi madre solía leer, sino por la inmensidad que se esconde detrás de él, y los limites que representa para toda la humanidad. Pareciera que el cielo, a pesar de su belleza y diversidad de colores en función de la hora del día, es una verdadera presión que nos recuerda todos los días lo incapaces que somos de explorar el mundo que nos rodea y mucho menos capaces de hacerlo con los posibles mundos que están allá afuera.

Desde que termine la secundaria, me he dedicado al estudio aeronáutico, aprendiendo cada una de las técnicas de lo que engloba el arte de volar, y por supuesto, tomando en cuenta todos sus riesgos. A pesar de que algunos integrantes de mi familia no estaban de acuerdo con que siguiera este camino como profesión, decidí hacerlo a toda costa, contando con el apoyo de solo algunos pocos. Al parecer la muerte de mis dos tíos lejanos a causa de un accidente aéreo, había creado una herida en mi familia que era muy difícil de difuminar de un día para otro.

La escuela de aviación no solo ha sido el lugar donde aprendí lo que más quería aprender en ese entonces, sino que se convirtió en un segundo hogar donde el estudio aerodinámico de cada uno de los aviones que allí se encontraban, hacían parte de una armoniosa rutina que, genuinamente lograba satisfacer mis ambiciones mas elementales. Pero como todo en la vida, cambia. La ambición del ser humano por lo general no se mantiene estática, siempre esta (y debe ser así) en constante crecimiento, en constante búsqueda, en constante duda, hasta que finalmente llega a un punto constante indefinido, o lo que muchos otros tienden a llamarle muerte.

De deseo de conocer el cielo y todos sus misterios, surgió en mi también un deseo de conocer un poco más el territorio terrestre, conocer con un poco mas de profundidad aquellos lugares exóticos, que por su difícil acceso, han sido muy poco explorados. No es difícil encontrar en la literatura cartográfica descripciones de lugares vírgenes, nunca antes habitados por el ser humano, y que se encuentran en lugares tan rebuscados, que solo se pueden llegar a ellos mediante una avioneta. Por lo tanto tenia ambos elementos, la curiosidad de conocerlos un poco más, y una avioneta a mi entera disposición lista para emprender mis viajes de exploración.

Los primeros viajes fueron realmente excitantes, pude conocer las manifestaciones naturales más puras que se pueden encontrar en el planeta, sin ningún rastro industrial, humano o artificial, eran solo ellos, seres vivientes aislados, mostrando su existencia en todo su esplendor. De cierto modo me hacía sentir un poco poderoso poder caminar sobre un terreno exclusivo en el cual muy pocas personas a lo largo de la historia habían tenido acceso, era como poder percibir un entorno que mucho menos del 1% de la población total es capaz de hacer, me sentía afortunado, especial.

Mi próximo viaje estaba dirigido a una isla situada en el océano atlántico. Estaba realmente muy lejos de cualquier señal de civilización, y desde ella solo se podía ver agua y más agua, y por su puesto el cielo azul, que ahora sería mi cómplice en su búsqueda. El viaje había comenzado bastante bien, cada una de la turbinas de la avioneta había encendido correctamente, y la altura era la apropiada. De repente logro ver una gran nube a lo lejos, era bastante grande, no había manera de esquivarla, pero tampoco representaba un gran problema en ese momento. Por lo tanto decidí confiar en la experiencia que tenía en ese entonces. Sin aviso previo, el motor de la avioneta de apago, y con ello las turbinas se fueron apagan lenta y tenebrosamente. No había duda de que el momento de mi muerte está más cerca de lo que mis nervios me permitían entender.

El descenso fue inevitable, no había forma de hacer que el motor se encendiera nuevamente, ya no había nada que hacer. Mientras la avioneta de precipitaba lentamente sobre mi isla destino, no pude evitar pensar en él la gran consternación de mi familia cuando se enteraran de mi muerte, conmigo serian 3 de los miembros que habían sido víctimas de los designio del cielo. A medida que me acercaba la neblina que me envolvía se hacía más densa, me pareció estar llegando a un cielo que yo mismo cree en mi mente.

El impacto, misteriosamente, no fue tan fuerte como lo esperaba, razón de muchos de mis desvelos desde entonces, ya que nunca pude dar con alguna explicación lógica para lo que en ese día se convirtió en motivo de mi salvación. Al volver mi consciencia, pude darme cuenta de lo golpeado que estaba, habían moretones por todos lados, la avioneta estaba parciamente destruida, y la gran nube que había visto al inicio de mi pesadilla, ya no estaba. El cielo azul como siempre, radiante por el inclemente sol que irradiaba mi cara ensangrentada.

Afortunadamente logre salvar algunas cosas que estaban en mi equipaje, como papel, lápices, y otros instrumentos que me permitieron escribir este mensaje que pronto será encapsulado en una botella de cerveza. Dudé mucho en hacer lo que estoy haciendo en este momento. Desde que llegue me di cuenta que este lugar no era nada parecido a los anteriores. Me he encontrado con creaturas inimaginables, dignas de una gran película de ciencia ficción. Mi vida ha corrido gran peligro, pero he sobrevivido todos estos meses a pesar de estar muy abajo en la cadena alimenticia. Quizá si esta carta llega a la civilización, sea un de los peores errores de la historia, causaría la intervención humana en una isla con seres, aunque mortales, espectaculares. Han pasado muchos meses, o años, ya perdí la noción del tiempo, solo estoy seguro que estoy siendo muy egoísta al hacer lo que pienso hacer con esta carta, pero quiero vivir.

Gracias por leer.


English Version:

This Letter

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Ever since I was a child, one of my passions has always been heaven, not only because of the characteristic cursis that narrated those romantic novels that my mother used to read, but also because of the immensity that hides behind it, and the limits that it represents for all humanity. It seems that the sky, in spite of its beauty and diversity of colors depending on the time of day, is a real pressure that reminds us every day how incapable we are of exploring the world around us and much less capable of doing so with the possible worlds that are out there.

Since I finished high school, I have dedicated myself to aeronautical study, learning each of the techniques involved in the art of flying, and of course, taking into account all its risks. Although some members of my family did not agree that I should follow this path as a profession, I decided to do so at all costs, with the support of only a few. Apparently the death of my two distant uncles due to an airplane accident had created an injury in my family that was very difficult to fade from one day to the next.

The aviation school has not only been the place where I learned what I most wanted to learn at that time, but it became a second home where the aerodynamic study of each of the airplanes that were there, were part of a harmonious routine that genuinely managed to satisfy my most basic ambitions. But like everything in life, it changes. The ambition of the human being does not generally remain static, it is always (and must be) in constant growth, in constant search, in constant doubt, until it finally reaches a constant indefinite point, or what many others tend to call death.

Of desire to know the sky and all its mysteries, arose in me also a desire to know a little more the terrestrial territory, to know with a little more depth those exotic places, which by their difficult access, have been very little explored. It is not difficult to find in cartographic literature descriptions of virgin places, never before inhabited by human beings, and that are found in places so sought after that they can only be reached by plane. So I had both elements, the curiosity to know them a little more, and a small plane at my disposal ready to undertake my voyages of exploration.

The first trips were really exciting, I could know the purest natural manifestations that can be found on the planet, without any industrial trace, human or artificial, they were just them, isolated living beings, showing their existence in all its splendor. In a way it made me feel a little powerful to be able to walk on an exclusive terrain in which very few people throughout history had had access, it was like being able to perceive an environment that much less than 1% of the total population is able to do, I felt fortunate, special.

My next trip was to an island in the Atlantic Ocean. I was really far away from any sign of civilization, and from it you could only see water and more water, and of course the blue sky, which would now be my accomplice in your quest. The journey had begun quite well, each of the aircraft’s turbines had ignited correctly, and the height was appropriate. Suddenly I managed to see a large cloud in the distance, it was quite large, there was no way to avoid it, but it was not a big problem at the time either. So I decided to rely on the experience I had at the time. Without warning, the aircraft engine went off, and with it the turbines went off slowly and darkly. There was no doubt that the moment of my death is closer than my nerves allowed me to understand.

The descent was inevitable, there was no way to get the engine started again, there was nothing left to do. As the small plane slowly rushed over my island destination, I could not help but think of it the great consternation of my family when they learned of my death, with me would be 3 of the members who had been victims of the designs of heaven. As I approached the mist that enveloped me became denser, it seemed to me to be arriving at a sky that I myself believe in my mind.

The impact, mysteriously, was not as strong as I had expected, which is the reason for many of my efforts since then, since I could never come up with any logical explanation for what on that day became the reason for my salvation. When I returned to consciousness, I could realize how beaten I was, there were bruises everywhere, the plane was partially destroyed, and the big cloud I had seen at the beginning of my nightmare was gone. The blue sky as always, radiant with the inclement sun radiating from my bloody face.

Fortunately I managed to save some things that were in my luggage, such as paper, pencils, and other instruments that allowed me to write this message that will soon be encapsulated in a beer bottle. I hesitated a lot to do what I’m doing right now. Since I arrived I realized that this place was nothing like the previous ones. I have come across unimaginable creatures, worthy of a great science fiction film. My life has been in great danger, but I have survived all these months in spite of being very far down the food chain. Perhaps if this letter reaches civilization, it is one of the worst mistakes in history, it would cause human intervention on an island with beings, though deadly, spectacular. Many months, or years have passed, I lost track of time, I’m just sure I’m being very selfish in doing what I intend to do with this letter, but I want to live.

Thank you for reading.


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