Cuento Corto | Fred es enviado a la cárcel | [ESP/ENG] | Fred is sent to prison

Fred es enviado a la cárcel

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Fred fue sentenciado a 30 años de cárcel. Naturalmente para fu familia esto represento un duro golpe del que no se iban a reponer completamente jamás. El abogado de Fred hizo todo lo posible para demostrar que una buena cantidad de la obras que posea Fred no habían sido reclamadas como robadas, y que solo llegaron a sus manos mediante la compra. Algunas de ellas si había pertenecido a una larga lista de obras robadas, de gran valor, y con la peculiaridad de que la policía había perdido todo el rastro que tenían sobre ellas. Acá era muy poco lo que podía alegar el abogado, pues no había duda alguna que su cliente pagó una buena cantidad de monedas de oro en pro de conseguir aquellas obras obtenidas ilícitamente.

A pesar de que Fred nunca había participado activamente en ninguno de estos robos, las millonarias compras que les hacía a los maleantes, ayudaba a financiar este tipo de actos. Hubo una época en la ciudad en la cual la mayoría de los artistas de renombre fueron robados a mano armada por una organización criminal de dudosa procedencia. Otros recintos como museos y salones de exhibición también sufrieron daños cuando se les sustrajeron las más importantes obras que allí mostraban. El negocio del tráfico de arte se había convertido en un mercado increíblemente generoso para algunos de los criminales. Fue más o menos en esa misma época cuando Fred logró acumular su mas gran colección de arte, sin embargo ésta colección nunca fue estática, Fred actuó con inteligencia y cada cierto tiempo vendía alguna que otra pieza, con la finalidad de poder costear la compra de otra mejor, más sofisticada, y con mayor posibilidad de revalorización en el mercado. Parecía mentira, pero cada vez que una obra era robada, su precio aumentaba exponencialmente, se convertían en aquellas obras invaluables, no por el hecho de contener en ellas una técnica increíble o trazos inolvidables, sino por tener la interesante característica de no poder ser vista, ni siquiera por su creador.

Poco tiempo después de la encarcelación de Fred, la policía tenía una vaga idea de qué hacer con las obras decomisadas, pues gran parte de las víctimas de robo de tal colección, habían muerto, o simplemente ya no vivían en la ciudad, era complicado contactarles, ya que no tenían ningún familiar cercano a la ciudad que pudiera representarlos. La policía tuvo que recurrir nuevamente a Fred, esta vez no en su posición de criminal, sino mas bien buscando la opinión y quizá algunos consejos de un artista. Fred amablemente les facilitó algunos pocos contactos que aun mantenía de ciertas victimas, pidió que si en realidad querían devolver parte de las obras, que por favor se aseguraran de entregárselos a sus legítimos dueños, y que no cometan el error de entregárselo a algún familiar, por más cercano que éste sea. Fred sabia que gran parte de sus colegas artistas, venían de una individualista y competitiva familia de artistas, y muchos de ellos tenían muy mala relación con sus familiares más cercanos, creándose entre estos una atmosfera de envidia y traición. Después de todo, Fred quería asegurarse de que si iban a procurar enmendar la situación, que lo hicieran lo mejor posible.

Parte de las obras no reclamadas, se exhibieron en una nueva sala de que abrió la ciudad, la cual nunca tuvo un nombre. Allí, aquellas piezas anónimas y abandonadas junto a la esperanza de recuperarlas de sus dueños, eran mostradas ante la sociedad, quien repudiaba el hecho de que hayan estado escondidas tanto tiempo.

El tiempo en la casa de Frederick pasó lento. Tuvo que soportar por muchos años los maltratos de su hermano mayor, Fred Jr. Quien nunca pudo perdonarlo por haberse convertido en el favorito de padre desde que eran apenas unos niños. Fred Jr. Siempre se acordaban con rabia y tristeza cómo su padre les dejaba de prestar atención a él y a sus hermanas por ir a supervisar al supuesto siguiente artista de la familia. Frederick nunca más volvió a tomar un pincel entre sus manos, se desentendió del arte completamente, y se enfoco en la escuela, tal y como hacían cada uno de sus hermanos.

Mary había hecho el intento de mantener a su familia siempre unida, pero sabía perfectamente que lograr esto sin Fred era imposible. Al principio iban juntos cada domingo a visitarlo a la cárcel, con el pasar del tiempo dejaron de hacerlo de esa manera, y cada uno de ellos lo visitaba de forma independiente. Fred podía darse cuenta de lo grandes que ya estaban sus hijos y de lo cambiado que estaba su hogar, evidentemente ya nada sería como antes. En algunas ocasiones aprovechaba de tratar de persuadir a Frederick para que volviese al camino del arte, pero era totalmente inútil, ya no estaba tratando con un niño al que puede manipular, la decisión de Frederick estaba tomada.

Entrando a sus 18 años, y siendo ya todo un hombre, Frederick tomó la decisión de irse de su casa, a pesar de la gran tristeza que esto le causó a su madre, pues no quería seguir viviendo bajo el mismo techo que su hermano mayor. Ya era el momento de abrirse camino y conocer nuevo lugares, se fue sin pedir demasiado dinero, no quería saber nada de su multimillonaria herencia, simplemente quería salir y conocer un poco más del mundo que le rodeaba.

Gracias por leer.


English Version:

Fred is sent to prison

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Fred was sentenced to 30 years in prison. Naturally, for his family, this was a blow they would never fully recover from. Fred’s lawyer did everything he could to prove that a good deal of the artwork Fred owned had not been claimed as stolen, and that it only came to him through purchase. Some of them had belonged to a long list of stolen works, of great value, and with the peculiarity that the police had lost all trace of them. Here the lawyer could claim very little, as there was no doubt that his client paid a good amount of gold coins in order to get those works illegally obtained.

Even though Fred had never been actively involved in any of these robberies, the millions of dollars he bought from the crooks helped to finance these acts. There was a time in the city when most of the renowned artists were robbed at gunpoint by a criminal organization of dubious origin. Other venues such as museums and exhibition halls were also damaged when the most important works on display were stolen from them. The art trafficking business had become an incredibly generous market for some of the criminals. It was around this time that Fred managed to accumulate his largest collection of art, but this collection was never static, Fred acted intelligently and from time to time sold a few pieces, in order to be able to afford the purchase of a better, more sophisticated one, and with a greater possibility of revaluation in the market. It seemed to be a lie, but every time a work was stolen, its price increased exponentially, they became those priceless works, not because they contained an incredible technique or unforgettable traces, but because they had the interesting characteristic of not being able to be seen, not even by their creator.

Shortly after Fred’s incarceration, the police had a vague idea of what to do with the confiscated works, since many of the victims of theft of such a collection had died, or simply did not live in the city anymore. It was difficult to contact them, since they had no close family members in the city who could represent them. The police had to turn to Fred again, this time not in his position as a criminal, but rather seeking the opinion and perhaps some advice from an artist. Fred kindly provided them with a few contacts he still had from certain victims, and asked that if they really wanted to return some of the artwork, they please make sure to give it to its rightful owner, and not make the mistake of giving it to some family member, no matter how close that person might be. Fred knew that many of his fellow artists came from a competitive and individualistic family of artists, and many of them had a very bad relationship with their closest relatives, creating among them an atmosphere of envy and betrayal. After all, Fred wanted to make sure that if they were going to try to make amends, they would do their best.

Some of the unclaimed works were exhibited in a new hall that opened in the city, which never had a name. There, those anonymous and abandoned pieces, along with the hope of recovering them from their owners, were shown to society, which repudiated the fact that they had been hidden for so long.

Time in Frederick’s house passed slowly. He had to endure for many years the mistreatment of his older brother, Fred Jr. who could never forgive him for becoming a father’s favorite since they were just kids. Fred Jr. always remembered with anger and sadness how his father would stop paying attention to him and his sisters for going to supervise the supposed next artist in the family. Frederick never again took a brush in his hands, completely ignored art, and focused on school, just as each of his siblings did.

Mary had tried to keep her family together, but she knew that without Fred it was impossible. At first they went together every Sunday to visit him in prison, but as time went on they stopped doing so, and each one of them visited him independently. Fred could see how big his children were already and how changed his home was; obviously nothing would be the same as before. Sometimes he took advantage of trying to persuade Frederick to return to the path of art, but it was totally useless, he was no longer dealing with a child he could manipulate, Frederick’s decision was made.

Entering his eighteenth year, and already a man, Frederick made the decision to leave his home, despite the great sadness this caused his mother, because he did not want to continue living under the same roof as his older brother. It was time for him to make his own way and get to know new places. He left without asking for too much money, he didn’t want to know anything about his multimillionaire inheritance, he just wanted to get out and get to know a little more of the world around him.

Thank you for reading.

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