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Hacker-mate

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Repentinamente comenzaron a haber una gran cantidad de muertes en la ciudad, todas ellas eran bastante misteriosas, no había razón alguna para que tantas personas murieran en tan poco tiempo y con la misma causa. Había algo en común todos, habían sido envenenados y no se encontraba ninguna pista concluyente acerca de por qué esto había pasado. Ante tal desesperación, la policía local nombró a uno de los oficiales de la policía más jóvenes en el departamento, su nombre era Joe, estaba comenzando su carrera policial en la ciudad y a pesar de ser bastante joven había demostrado en muy poco tiempo su valentía, coraje e inteligencia en cada una de las operaciones policiales en las que había participado. Este caso fue un nuevo reto para él, lo habían asignado para que aprendiera un poco más acerca de este tipo de situaciones tan extrañas. Comenzó por lo habitual, hizo una gran cantidad de interrogatorios a distintas personas, en total eran ocho víctimas, todas sin ningún lazo aparente, no había conexión alguna que pudiera relacionar estas 8 víctimas entre sí, así que el trabajo fue arduo, fue bastante largo y difícil. Tuvo que interrogar al círculo social de cada una de estas ocho personas, y en muchos casos no logro obtener resultados concluyentes.

Joe comenzó a desesperarse un poco, no quería decepcionar a sus compañeros y jefes del departamento policial, sobretodo no quería que su familia pensar que se había equivocado de profesión. Día tras día, noche tras noche revisaba el expediente de cada una de las víctimas, como buscando pistas entre las líneas que describían las últimas horas de sus vidas. Siguió con los interrogatorios y recopiló todas las pistas que se encontraban en la escena del crimen. Era bastante curioso, en realidad sospechoso y macabro que, en menos de dos meses 8 personas murieran envenadas. Revisó entre sus pertenencias, y no encontró ningún factor común relevante.

Se dirigió al hospital local, averiguando el historial médico de cada una de las víctimas. Se encontró con la terrible sorpresa de que la mayoría de ellos estaban en excelentes condiciones de salud, incluyendo la salud mental, ya que no habían presentado síntomas de depresión o ansiedad. El rompecabezas estaba más vacio que nunca, y aunque había deseos de armarlo por parte de Joe, las piezas faltaban.

Pasaron unos cuantos días, hasta que Joe recibió la noticia que le cambio su ánimo repentinamente, pues habían encontrado otras tres personas envenenadas, bajo condiciones muy similares a las otras 8 víctimas. El total en ese entonces era de 11 víctimas, era claro que el asesino en serie había aumentado el ritmo de asesinato, estaba detrás de varias muertes, pero en este caso habían sido tres personas a la vez. Joe estaba fuera de foco, no hacía nada más que pensar en el paso del tiempo, un tiempo que pasaba mientras ese asesino seguía libre y con su presencia, aumentando exponencialmente las probabilidades de que alguien más muera.

Joe se dispuso a revisar todas las evidencias de nuevo, desde 0, como si no supiera nada acerca del tema, estaba evitando predisponerse de alguna manera, y obviar alguna información relevante. Observo con detenimiento las fotos de la escena del crimen, y noto, finalmente, que había un factor común. Todas las víctimas habían sido halladas en sus respectivas casas, tiradas en el suelo a unos pocos centímetros de su celular.

Cualquier persona pudiera pensar que es una coincidencia, pero era bastante improbable que 11 personas que murieron envenenadas lo hicieran mientras tenían su teléfono en las manos. Era el único indicio que tenia, así que debía seguirlo. Reviso toda la información de sus teléfonos, llamadas, mensajes, correos, y no hallo absolutamente nada. Como último recurso, verifico donde y cuando habían comprado su teléfono celular. Asombrosamente todas las víctimas habían comprado su celular en la misma tienda, en diferentes meses del año.

Correspondía a una tienda ubicada en el nuevo centro comercial. Mientras Joe leía esta información, no pudo evitar sentirse observado, muchos pensamientos pasaron por su mente en ese momento, respiraba lento, con la mirada fija y la vez perdida sobre su escritorio. Mantuvo el silencio en todo momento y actuó como si nada hubiese pasado, pues su teléfono también había sido comprado en esa misma tienda, en la tienda del viajero que llego hace meses a la ciudad, la tienda de Ángel.

Sigilosamente agarro su teléfono celular y lo estrello contra el suelo, sus ojos invocan la ira desenfrenada de la impotencia y el engaño. El teléfono se partió en varios pedazos, revelando ante Joe la verdad detrás del artefacto más utilizado por las personas en la actualidad. Detallo rápidamente el mecanismo del micro motor dentro del mismo, y vio la pequeña aguja junto al depósito de la toxina. De esta forma lograba matar a sus víctimas, a larga distancia y de forma bastante eficaz.

Corrió rápidamente a pedir apoyo policial, lo hizo con el teléfono que tenía en su casa, pidió que las unidades se trasladaran rápidamente a la vivienda del sospechoso, no había tiempo que perder según Joe, un segundo operativo se dirigió al centro comercial, pues también era posible que se encontraba a esa hora en la tienda donde lograba vender tiques al mundo de los muertos camuflados de teléfonos. En menos de 15 minutos, más de 10 patrullas policiales habían rodeado la vivienda de Angel, no había escapatoria para él, estaba en “Jaque mate”.

Gracias por leer.


English Version:

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Checking-mate

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Suddenly there began to be a great number of deaths in the city, all of them were quite mysterious, there was no reason for so many people to die in such a short time and with the same cause. They had all been poisoned and no conclusive clue was found as to why this had happened. Faced with such desperation, the local police appointed one of the youngest police officers in the department, his name was Joe, he was beginning his police career in the city and although he was quite young he had shown in a very short time his bravery, courage and intelligence in each of the police operations in which he had participated. This case was a new challenge for him, he had been assigned to learn a little more about these kinds of strange situations. He started with the usual, he did a lot of interrogations of different people, in total there were eight victims, all without any apparent link, there was no connection that could relate these 8 victims to each other, so the work was arduous, it was quite long and difficult. He had to interrogate the social circle of each of these eight people, and in many cases he was unable to obtain conclusive results.

Joe began to despair a little, did not want to disappoint his colleagues and heads of the police department, especially did not want his family to think that he had been wrong profession. Day after day, night after night, he reviewed the files of each of the victims, as if looking for clues between the lines describing the last hours of their lives. He continued with the interrogations and compiled all the clues found at the crime scene. It was quite curious, actually suspicious and macabre that in less than two months 8 people died of poisoning. He went through his belongings, and found no relevant common factor.

He went to the local hospital, checking the medical history of each of the victims. He found the terrible surprise that most of them were in excellent health, including mental health, as they had not experienced symptoms of depression or anxiety. The puzzle was emptier than ever, and although Joe wanted to put it together, the pieces were missing.

A few days passed, until Joe received the news that suddenly changed his mood, as they had found three other poisoned people, under conditions very similar to the other 8 victims. The total at that time was 11 victims, it was clear that the serial killer had increased the rate of murder, was behind several deaths, but in this case had been three people at once. Joe was out of focus, doing nothing but thinking about the passage of time, a time that passed while that killer was still free and with his presence, exponentially increasing the chances of someone else dying.

Joe set out to review all the evidence again, from 0, as if he didn’t know anything about the subject, he was avoiding to predispose himself in some way, and forget some relevant information. I look closely at the crime scene photos, and finally notice that there was a common factor. All the victims had been found in their respective houses, lying on the floor a few centimetres from their cell phones.

Anyone could think it was a coincidence, but it was highly unlikely that 11 people who died of poisoning did so while holding their phones in their hands. It was the only clue I had, so I had to follow it. He checked all the information on their phones, calls, messages, emails, and found absolutely nothing. As a last resort, he verified where and when they had purchased his cell phone. Amazingly, all the victims had bought their cell phones at the same store, at different times of the year.

It corresponded to a store located in the new mall. While Joe was reading this information, he could not help but feel observed, many thoughts passed through his mind at that moment, he was breathing slowly, with his gaze fixed and the time lost on his desk. He kept silent at all times and acted as if nothing had happened, since his phone had also been purchased in that same store, in the store of the traveler who arrived months ago in the city, Angel’s store.

He secretly grabbed his cell phone and smashed it to the ground, his eyes invoking the rampant rage of helplessness and deception. The phone broke into several pieces, revealing to Joe the truth behind the device most used by people today. He quickly detailed the mechanism of the micro motor inside it, and saw the small needle next to the toxin reservoir. In this way he was able to kill his victims, long distance and quite effectively.

He ran quickly to ask for police support, he did it with the telephone he had at home, he asked that the units move quickly to the suspect’s home, there was no time to lose according to Joe, a second operative went to the mall, because it was also possible that he was at that time in the store where he managed to sell tickets to the world of the dead camouflaged from telephones. In less than 15 minutes, more than 10 police patrols had surrounded Angel’s house, there was no escape for him, he was in "Checkmate".

Thank you for reading.


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