Cuento Corto | La condena del cofre | [ESP/ENG] | The condemnation of the chest

La condena del cofre

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Luego de encontrar aquel cofre, el que siempre guardo mi abuelo de forma tan exagerada en la casa, pude entender cada una de sus razones para hacerlo, y cada acción que tomo durante toda su vida. No era fácil tener que lidiar con semejante cargo, poseer esa pieza mas allá de ser una bendición, como cualquier persona pudiera pensar, era una gran carga, que podía llevar a cualquiera a la muerte, si no tenía el suficiente cuidado. Al principio mi asombro era tal que me impidió pensar de forma racional, lo primero que hice fue buscar el viejo horno de la casa, en el cual mi abuelo trabajo gran parte de su vida como herrero. No había suficiente plomo en el depósito, pero con lo que había bastaba, después de todo lo único que quería hacer era una demostración del poder que tenía en mis manos.

Creo que las intenciones de mi abuelo eran esconder este cofre de tal manera que nadie pudiera encontrarlo jamás, y mucho menos si ese alguien era un miembro de su familia, lo que no contaba mi abuelo, era con la enfermedad que lo termino de matar, las enfermedades mentales no solo son peligrosas porque dañan nuestra percepción de la realidad, sino también porque son capaces de exponer nuestros pensamientos mas privados, escondidos, olvidados y protegidos de nuestra conciencia. Saber escuchar es una virtud muy útil. La gran mayoría de las personas solo se lamentaban al escuchar a mi abuelo, pues sus palabras eran delatoras de la gran locura que lo poseía, y no se una posible verdad que pudo suceder a lo largo de su vida. Aun así, lo escuche con paciencia y atención, muchos de sus relatos fueron inventados, carecían de sentido alguno, pero entre palabras, se lograba divisar una verdad bastante escondida, y no muy lejos de ser real, después de todo.

Al pasar uno meses, y mientras lo seguía cuidando en aquella casa campestre, fue diciéndome muchos datos muy específicos de su vida, acompañados por fechas y horas muy exactas, era el punto en el cual sentía la necesidad de relatar su vida entera sin temor al juicio, a la moral o a la ética, no había filtro alguno en sus palabras, lo único que existía en su mente, era un deseo irremediable de expresarse, con claridad y detalle, por horas, durante días.

Su juventud fue un poco agitada para su época, no solamente tuvo que trabajar desde muy temprano, sino que también debía velar por sus hermanos, quienes para ese entonces no pasaban de los 10 años de edad. La herrería no solo fue su primera opción, sino que también fue la única. Allí conoció a quien sería su mentor en gran parte de su vida. Era un hombre bastante viejo, con una gran barba blanca y un sombrero negro que no se quitaba nunca. Había ejercido el arte de la herrería, según sus palabras, desde que tenía uso de razón, y amaba tanto su oficio que a pesar de que había ahorrado suficiente dinero para vivir tranquilo toda su vida, prefería seguir trabajando, evitando aburrirse en la soledad de su hogar, y terminar teniendo una muerte triste e insípida.

Con él, mi abuelo aprendió los aspectos básicos de la herrería, pero también un poco acerca de historia, arte y ciencia. Al parecer este misterioso anciano era todo un autómata que devoraba conocimiento en cada una de las experiencias que tenía en su vida. Mi abuelo se gano su confianza poco a poco, y él le iba enseñando cada día mas y mas secretos, los cuales eran realmente útiles para quien desea convertirse en un gran herrero.

A pesar de la locura de mi abuelo, era capaz d trasmitir mucho cariño en cada una de las palabras que adornaban el relato sobre su gran mentor, al parecer fue para el casi un padre. Eran tan vividos los recuerdos en su mente, que cuando tuvo que narrarme el día en el que su mentor murió, no pudo contener sus lágrimas. A pesar de todo, el mentor logro tener la muerte que quería, rodeado de varios compañeros y amigos, en su lugar de trabajo y sin ningún sufrimiento alguno. Mientras estaban desarrollando un pedido muy grande de piezas metálicas, el mentor y jefe de todos decidió tomar una siesta, le entrego su sombrero negro a mi abuelo y se durmió para no despertar nunca más.

Era extraño que se quitara el sombrero negro, irónicamente solo lo hizo para morir, y en ese entonces era mi abuelo el encargado de velar por su prenda más preciada. Al pasar uno días, mi abuelo se percató que en dicho sombrero había una singular piedra roja, era el ejemplo tangible de aquellas largas clases de ciencias que su mentor le había dado, tenía en sus manos la gran piedra capaz de convertir plomo en oro. Lamento por un momento que su mentor no hubiese sido capaz de conseguir también el elixir de la vida eterna, pero lamentablemente mientras más se pueda conseguir la piedra, mas lejos se está de poder encontrar el elixir, y viceversa. La naturaleza misma se había blindado para no darle sus más grandes tesoros a una misma persona simultáneamente, el mentor estaba muerto, y ahora mi abuelo condenado a ser mortal también.

Destapar el cofre y ver esta hermosa piedra, me hace pensar acerca de las implicaciones que tiene, no solo me limita a no encontrar jamás el elixir de la vida eterna, a menos que la destruya sin haberla usado nunca, pero también me hace potencialmente, uno de los hombres más ricos y poderosos del momento. Mi vuelo la utilizo de forma bastante sabia, espero poder hacer lo mismo.

Gracias por leer.


English Version:

The condemnation of the chest

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After finding that chest, the one my grandfather always keeps so exaggeratedly in the house, I was able to understand each one of his reasons for doing so, and each action he took throughout his life. It was not easy to have to deal with such a charge, to possess that piece beyond being a blessing, as anyone would think, was a great burden, that could lead anyone to death, if I was not careful enough. At first my astonishment was such that it prevented me from thinking rationally, the first thing I did was to look for the old oven of the house, in which my grandfather worked most of his life as a blacksmith. There wasn’t enough lead in the deposit, but what was enough was enough, after all I wanted to do was a demonstration of the power I had in my hands.

I think that my grandfather’s intentions were to hide this chest in such a way that no one could ever find it, much less if that someone was a member of his family, what my grandfather did not count on was the disease that killed him, mental illnesses are not only dangerous because they damage our perception of reality, but also because they are able to expose our most private thoughts, hidden, forgotten and protected from our conscience. Knowing how to listen is a very useful virtue. The vast majority of people only lamented listening to my grandfather, because his words were informants of the great madness that possessed him, and I do not know a possible truth that could happen throughout his life. Even so, I listened to him with patience and attention, many of his stories were invented, they had no meaning whatsoever, but between words, you could see a truth quite hidden, and not far from being real, after all.

One month later, while he was still taking care of him in that country house, he told me many very specific facts about his life, accompanied by very exact dates and times. It was the point at which he felt the need to relate his entire life without fear of judgment, morals or ethics, there was no filter in his words, the only thing that existed in his mind was an irremediable desire to express himself, with clarity and detail, for hours, for days.

His youth was a little hectic for his time, not only did he have to work very early on, but he also had to watch over his brothers, who at that time were no more than 10 years old. The blacksmith was not only his first choice, but also the only one. There he met his mentor for much of his life. He was a fairly old man, with a large white beard and a black hat that he never took off. He had practiced the art of blacksmithing, in his own words, ever since he had use of reason, and loved his trade so much that even though he had saved enough money to live peacefully all his life, he preferred to continue working, avoiding boredom in the loneliness of his home, and ending up with a sad and insipid death.

With him, my grandfather learned the basics of blacksmithing, but also a little about history, art and science. Apparently this mysterious old man was an automaton that devoured knowledge in each of the experiences he had in his life. My grandfather gained his trust little by little, and he was teaching him every day more and more secrets, which were really useful for who wants to become a great blacksmith.

Despite my grandfather’s madness, he was able to convey a lot of affection in each of the words that adorned the story about his great mentor, apparently for him it was almost a father. The memories in his mind were so vivid that when he had to tell me about the day his mentor died, he couldn’t hold back his tears. In spite of everything, the mentor managed to have the death he wanted, surrounded by several colleagues and friends, in his workplace and without any suffering whatsoever. While they were developing a very large order of metal pieces, the mentor and boss of all decided to take a nap, gave his black hat to my grandfather and fell asleep never to wake up again.

It was strange that he took off his black hat, ironically he only did it to die, and at that time it was my grandfather who was in charge of looking after his most precious garment. One day later, my grandfather realized that in that hat there was a singular red stone, it was the tangible example of those long science classes that his mentor had given him, he had in his hands the great stone capable of turning lead into gold. I regret for a moment that his mentor would not have been able to obtain the elixir of eternal life as well, but unfortunately, the more one can obtain the stone, the further one is from being able to find the elixir, and vice versa. Nature itself had been armored not to give its greatest treasures to the same person simultaneously, the mentor was dead, and now my grandfather condemned to be mortal as well.

Uncovering the chest and seeing this beautiful stone makes me think about the implications it has, not only does it limit me to never finding the elixir of eternal life, unless I destroy it without ever having used it, but it also potentially makes me one of the richest and most powerful men of the moment. I use my flight quite wisely, I hope I can do the same.

Thank you for reading.


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