Cuento Corto | La Granja del Norte | [ESP/ENG] | The Farm of the North

La Granja del Norte

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Una sus primeras rutas la completó caminando. No quiso ningún tipo de compañía al principio, se negó a llevarse uno de los caballos que había criado su familia durante tanto tiempo. Era un espacio de él para él, mientras caminaba lo único que hacía era pensar, reflexionar, en pocas palabras hacer una introspección profunda acerca de su vida, lo que significaba en ese momento y hacia donde iba a ir. Frederick descartó tempranamente el mundo del arte, se había autoconvenció de que no era lo suficientemente talentoso como para llegar a ser la mitad de lo exitoso que alguna vez fue su padre. Todo lo que sabía y todo lo que había hecho era el fruto de una obsesión de su padre por tener un hijo artista a quien cederle el legado de la familia, todo se debió a las clases carísimas que tomó donde aprendió a hacer los trazos más sutiles. Nunca hubiese podido haberlo hecho por voluntad o vocación propia, eso jamás existió en su cabeza, por eso no se sentía artista.

A menudo le invadían algunos sentimientos de culpa y arrepentimiento, pues estaba siendo muy duro consigo mismo, no fue tan malo como quería creer, en realidad si disfrutó parte del aprendizaje y crecimiento como artista, varias mañanas se levantó inspirado para una nueva obra, y la materializaba cuando veía a sus insectos disecados. En numerosas ocasiones sintió la necesidad de expresarse mediante la pintura, o distraerse realizando una escultura. Esto hacía dudar profundamente a Frederick, quien se preguntaba constantemente si en efecto, su padre tenía razón y había visto en él un artista que incluso él mismo no había logrado ver con tanta claridad, se preguntaba si verdaderamente tenía todo lo necesario para triunfar en el mundo del arte y ganarse una fama mas allá de la que ya tenía su padre, y poder construir su propio imperio de logros y habilidades.

Luego recordaba que si bien su padre era uno de los artistas más famosos de su época, estaba preso, acusado de ser también uno de los criminales contrabandistas de arte más influyentes de la ciudad, recodaba además de que sus hermanos muy poco lo querían, al tener que soportar durante toda su infancia verlo convertirse en el favorito de papá. En ese momento del día era que lograba sentirse genuinamente bien con sus sentimientos, con su decisión y con el camino que finalmente estaba tomando. No podía volver, no había nada que hacer allá, la relación con sus hermanos no mejoraría de la noche a la mañana, y definitivamente el arte no era la opción para alguien como él, que quería comenzar de nuevo.

Siguió caminando hasta salir de la ciudad, en sus hombros llevaba un gran bolso donde tenía suficiente ropa, abrigos y comida para el viaje. No había un plan totalmente definido, Frederick sabia que antes de que su dinero terminara, debía conseguir algún modo de subsistir. Al salir de la ciudad, se encontró con una gran cantidad de granjas y caseríos que le recordaban los viajes familiares que hacía en su infancia. Continuo caminando hasta que sintió que sus pies no daban para más, por lo que se enfocó en buscar alguna de estas granjas que estuviera ofreciendo algún dormitorio como alquiler. Le costó un poco al principio debido a que la mayoría de las casas estaban bastante espaciadas entre si, por lo que tuvo que caminar bastante para poder obtener un sí. Gran parte de las personas desconfiaban de los extraños, otra parte al enterarse quién era el padre de Frederick, muy directamente rechazaban cualquier oferta que les hiciera. Frederick entendió que las cosas mejorarían en cuando más se aleje de aquel lugar que lo vio nacer.

Y así fue, Frederick en contra de su gran cansancio, camino un poco más, sin titubear ni desviarse mucho del camino. Finalmente a treinta minutos antes del anochecer, consiguió donde dormir. Era una granja bastante peculiar, los dueños eran bastante reservados pero aun así educados y lograron inspirar su confianza. Le llamo bastante la atención en el interior de la casa. Desde afuera la granja se veía bastante humilde, quizá un poco descuidada y deteriorada, sin ningún rastro de lujo, sin embargo una vez entró se dio cuenta de la ostentosa decoración que había logrado la familia, había muchas piezas delicadas, todas parecían muy caras, el espacio estaba muy bien distribuido, era un lugar grande y con bastante clase. En ese momento Frederick se preocupo un poco por el precio de la habitación, sabía que en un lugar así iba a cobrar mucho mas por una noche que el resto de cabañas comunes y corrientes.

Trato de de ser sutil con todo lo que decía, con tal de no sonar grosero y mucho menos tacaño, la palabra regatear no existía en el diccionario de los Clay, y aunque estuviese alejándose de su familia, aun no pedía ciertas costumbres del estatus social al que pertenecía. La familia muy amablemente le invitó a tomar café, le dieron un pedazo de pan dulce que Frederick agradeció bastante, se parecían a aquellos que le realizaba su servidumbre en la mansión. Fueron al grano, y sin mucha palabrería el jefe de la familia le dijo a Frederick el precio que pedía por la habitación por un mes de uso. Increíblemente para Frederick el precio fue extremadamente bajo en comparación con lo que él había estimado. Definitivamente era una oportunidad que no podía dejar pasar.

Gracias por leer.


English Version:

The Farm of the North

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One of his first routes was completed on foot. He didn’t want any company at first, he refused to take one of the horses his family had raised for so long. It was a space of his own for him, as he walked all he did was think, reflect, in short make a deep introspection about his life, what it meant at that moment and where he was going. Frederick dismissed the art world early, he had convinced himself that he was not talented enough to become half as successful as his father once was. Everything he knew and everything he had done was the result of his father’s obsession with having an artist son to whom he could pass on the family legacy, all because of the expensive classes he took where he learned to do the most subtle strokes. He could never have done it by his own will or vocation, that never existed in his head, that’s why he didn’t feel like an artist.

Often he was invaded by some feelings of guilt and regret, because he was being very hard on himself, it was not as bad as he wanted to believe, in fact if he enjoyed part of the learning and growth as an artist, several mornings he woke up inspired for a new work, and he materialized it when he saw his insects dissected. On numerous occasions he felt the need to express himself through painting, or to distract himself by making a sculpture. This made Frederick deeply doubtful, and he constantly wondered if his father was indeed right and he had seen in him an artist that even he had not managed to see so clearly, he wondered if he really had everything he needed to succeed in the world of art and to earn a fame beyond that which his father already had, and to be able to build his own empire of accomplishments and skills.

Then he remembered that although his father was one of the most famous artists of his time, he was in prison, accused of being one of the most influential art-smuggling criminals in the city, and he also remembered that his siblings did not like him very much, as they had to put up with seeing him become their father’s favorite. It was at this time of day that he managed to feel genuinely good about his feelings, his decision and the path he was finally taking. He couldn’t go back, there was nothing to do there, the relationship with his siblings wouldn’t improve overnight, and art was definitely not an option for someone like him, who wanted to start over.

He kept walking until he left the city, on his shoulders he carried a big bag where he had enough clothes, coats and food for the trip. There was no totally defined plan, Frederick knew that before his money was finished, he had to find some way to subsist. On his way out of town, he came across a large number of farms and hamlets that reminded him of the family trips he took as a child. He continued walking until he felt that his feet were not enough, so he focused on looking for one of these farms that was offering a bedroom for rent. It was a bit difficult at first because most of the houses were quite far apart from each other, so he had to walk a long way to get a yes. Most people were suspicious of strangers, and when they found out who Frederick’s father was, they rejected any offer. Frederick understood that things would get better as soon as he was farther away from the place where he was born.

And so it was, Frederick, against his great weariness, walked a little further, without hesitation or turning aside too much. Finally, thirty minutes before nightfall, he found a place to sleep. It was a rather peculiar farm, the owners were quite reserved but still polite and managed to inspire their confidence. He was quite impressed with the interior of the house. From the outside the farm looked quite humble, perhaps a little neglected and deteriorated, without any trace of luxury, however once he entered he realized the ostentatious decoration that the family had achieved, there were many delicate pieces, all seemed very expensive, the space was very well distributed, it was a big place and quite classy. At that moment Frederick was a little worried about the price of the room, he knew that in a place like that he was going to charge much more for one night than the rest of the ordinary cabins.

He tried to be subtle with everything he said, so as not to sound rude and much less stingy, the word haggle did not exist in the Clay’s dictionary, and even though he was moving away from his family, he still did not ask for certain customs of the social status he belonged to. The family very kindly invited him for coffee, gave him a piece of sweet bread that Frederick was quite grateful for, they looked like those who were performing their servitude to him in the mansion. They came to the point, and without much ado the head of the family told Frederick the price he was asking for the room for a month’s use. Incredibly for Frederick the price was extremely low compared to what he had estimated. It was definitely an opportunity he could not pass up.

Thank you for reading.


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