Cuento Corto | La llave dorada | [ESP/ENG] | The golden key

La llave dorada

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Rápidamente, tanto Fred como sus sirvientes bajaron las escaleras del jardín, Fred mantenía su revólver en mano y lo apuntó firmemente hacia las sombras que estaban viendo. Corrieron, pero no lograron divisar muy bien quién estaba merodeando por el jardín, siguieron corriendo hasta atravesar los sembradíos de flores y lograron observar una persona con la cara tapada vestimenta negra y con una gran estatura, corriendo hacia la salida del jardín. Todos rápidamente reaccionaron ante tal hallazgo, Fred no tuvo otra opción que gritarles a sus sirvientes para que corrieran detrás de dicha persona quién ya llevaba una gran ventaja, En ese momento no quiso disparar, pero nunca dejó de apuntar al sospechoso.

En las afueras de la mansión se encontraba un carro bastante antiguo, ya encendido, en el cual se montó el sospechoso y logró escaparse de forma bastante hábil. En ese momento la rabia de Fred había llegado un límite incontrolable, así que acciono tres veces su revólver contra el carro haciendo que uno de sus cauchos fuera levemente perforado; pero el carro nunca se detuvo y Fred sabía muy bien que allí en ese mismo carro estaba su más preciada escultura. Los sirvientes atendieron el llamado de su jefe y corrieron rápidamente a buscar uno de los carros de la mansión con el único objetivo de perseguir a aquel sospechoso carro en el cual había escapado individuo que ya se encontraba dentro del jardín… No había duda que dentro de ese carro debía estar escondiendo algo y que sea algo muy probablemente se tratase de la escultura de Aquiles que había construido el jefe.

Lamentablemente para Fred y sus sirvientes no lograron encontrar el carro, ya que éste salió a gran velocidad y utilizó caminos improvisados para escapar de la vigilancia de los sirvientes. Esa noche Frederick y sus hermanos no pudieron dormir, pues que cada uno de ellos estaba viendo como su padre se consumía de los nervios, la rabia y la frustración de haber perdido tal obra de arte, de una forma tan estúpida, y en su propia casa.

Al día siguiente, Fred acudió a la policía y puso la denuncia acerca del hurto que había sido efectuado en su casa la noche anterior. Dio todos los detalles posibles y afirmó haber visto a una persona de gran estatura y vestida de negro, merodeando por el jardín y que luego escapó en un auto antiguo a altas velocidades. Describió detalladamente como nunca antes lo había hecho todas las características y detalles más minuciosos de su obra, había llevado una réplica de la misma a pequeña escala. No cabía duda de que Fred era el legítimo autor de la escultura, y que conocía hasta el más mínimo detalle, en sus ojos, se notaban grandes rasgos de preocupación genuina. Los oficiales de la policía se quedaron varios minutos pensando acerca de lo abnegado, apasionado, y entregado que era Fred con su trabajo, era todo un artista que vivía a través de sus obras.

Nadie más aparte de él sabía que la verdadera preocupación se centraba en la caja que había escondido en el compartimiento secreto de la escultura, éste era un secreto que le quitó bastantes horas de sueño y que le pesaba tanto como una gran roca en sus hombros. Lo que muy pocos sabían es que, en aquella caja de madera que había escondido inteligentemente una llave, una llave bañada en oro que abría las puertas de uno de los sótanos secretos de la mansión. Muy hábilmente Fred había escondido durante tantos años una gran colección de arte clandestino que había obtenido mediante negocios ilícitos, esta gran colección la pensaba heredar a sus hijos para que la pudieran vender cuando más lo necesitaba ya que no podía venderlos en este momento porque estaría arriesgándose a ser expuesto ante la sociedad y podría ser condenado como traficante de arte y llevado a la cárcel en tan sólo unos pocos días.

Así que su estrategia era guardar aquellas valiosas obras de arte, joyas, esculturas, pinturas y piezas de cerámicas, el suficiente tiempo como para que las personas olviden que habían sido robadas, y luego revenderlas a un precio exorbitante. Con la pérdida de la escultura y la pérdida de la caja que contenía la llave, el futuro Fred estaba en manos de algún desconocido, no confiaba plenamente en que nadie fuese capaz de encontrar dicha caja en la escultura, pues siempre había la posibilidad de que dicho compartimiento fuera descubierto de forma accidental, por lo tanto la libertad, la tranquilidad y sobre todo la reputación del gran artista local estaba en juego y depende ahora de unos maleantes que habían decidido robar la escultura equivocada.

Desde ese día Fred se tornó un poco más susceptible impaciente explosivo y muy nervioso. Como intentos desesperados, recurrió a la ayuda de varios amigos del medio para intentar hacer presión social al cuerpo de policías locales. Sin éxito alguno, decidió recurrir a otros tipos de amigos, unos amigos de los bajos mundos, los cuales lo habían acompañado en su gran travesía a través del mercado ilegal de piezas de arte. Los favores en este círculo social se pagaban mucho más caros de lo que los artistas podían pensar. Cada nueva adquisición, bien sea por robo, hurto, secuestro, entre otros, tenía que ser pagado bajo una gran cifra de dinero o su equivalente en joyas. A Fred poco le importaba esto, no era la primera vez que hacia este tipo de transacciones, su único objetivo era averiguar si su escultura estaba ya en el mercado negro, y recuperarla a como de lugar.

Gracias por leer.


English Version:

The golden key

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Quickly Fred and his servants came down the garden stairs, Fred held his gun in his hand and pointed it firmly at the shadows they were seeing. They ran, but could not see very well who was lurking in the garden, they continued to run through the flowerfields, and they could see a person with his face covered in black attire and of great stature, running out of the garden. Fred had no choice but to yell at his servants to run after that person who already had a great advantage. At that moment he didn’t want to shoot, but he never stopped pointing at the suspect.

On the outskirts of the mansion was a fairly old car, already started, in which the suspect was mounted and managed to escape quite skillfully. At that moment Fred’s rage had reached an uncontrollable limit, so he pressed his revolver three times against the car, causing one of his rubbers to be slightly punctured; but the car never stopped, and Fred knew very well that there was his most precious sculpture in that same car. The servants heeded the call of their chief and ran quickly to look for one of the chariots of the mansion with the sole purpose of chasing that suspicious chariot in which had escaped an individual who was already inside the garden… There was no doubt that inside that chariot must have been hiding something and that it was most likely something about the sculpture of Achilles that the chief had built.

Unfortunately for Fred and his servants, they were unable to find the wagon, as it came out at great speed and used makeshift roads to escape the servants’ surveillance. That night Frederick and his brothers couldn’t sleep, as each of them was watching their father burn with nerves, anger and frustration at having lost such a work of art, in such a stupid way, and in his own home.

The next day Fred went to the police and reported the theft from his house the night before. He gave as many details as possible and claimed to have seen a person of great stature and dressed in black, lurking in the garden and then escaped in an old car at high speeds. She described in detail as she had never done before all the characteristics and more meticulous details of her work, she had carried a replica of it on a small scale. There was no doubt that Fred was the legitimate author of the sculpture, and that he knew every detail, in his eyes, of genuine concern. The police officers spent several minutes thinking about how self-sacrificing, passionate, and devoted Fred was to his work, he was quite an artist who lived through his works.

No one but him knew that the real concern centered on the box he had hidden in the secret compartment of the sculpture, this was a secret that robbed him of many hours of sleep and weighed as much as a large rock on his shoulders. What very few knew is that, in that wooden box he had cleverly hidden a key, a gold-plated key that opened the doors of one of the mansion’s secret basements. Fred had cleverly hidden for so many years a great collection of clandestine art that he had obtained through illicit business, this great collection he intended to inherit to his children so that they could sell it when he needed it most because he could not sell them at this time because he would risk being exposed to society and could be convicted as an art dealer and taken to prison in just a few days.

So his strategy was to keep those valuable works of art, jewelry, sculptures, paintings and ceramic pieces long enough for people to forget that they had been stolen, and then resell them at an exorbitant price. With the loss of the sculpture and the loss of the box containing the key, the future Fred was in the hands of some stranger, he did not fully trust that anyone would be able to find the box in the sculpture, for there was always the possibility that such a compartment would be accidentally discovered, so the freedom, tranquillity and above all the reputation of the great local artist was at stake and now depends on crooks who had decided to steal the wrong sculpture.

From that day on Fred became a little more susceptible to explosive impatience and very nervous. As desperate attempts, he resorted to the help of several friends in the media to try to exert social pressure on the local police force. Without success, he decided to turn to other types of friends, friends from the lower worlds, who had accompanied him on his great journey through the illegal art market. Favors in this social circle were paid much more expensive than the artists might think. Each new acquisition, whether by theft, robbery, kidnapping, among others, had to be paid under a large sum of money or its equivalent in jewelry. Fred did not care about this, it was not the first time that he made this type of transactions, his only objective was to find out if his sculpture was already on the black market, and recover it to as of place.

Thank you for reading.


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