Cuento Corto | Las ofrendas de los insectos | [ESP/ENG] | The offerings of the insects

Las ofrendas de los insectos

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Seguía un poco aturdido, sin muchos ánimos de caminar. Decidí por un momento sentarme al lado del rio, a descansar y pensar un poco en todo lo que había sucedido, seguramente nadie creería mis palabras, y me tomarían por loco sin dudarlo. Me preocupaba como iba a lograr entrar nuevamente a la agencia, si había fracasado en mi misión, y peor aún, desaparecido sin dejar rastro, para luego volver con una de las peores excusas que se pueden tener. Estoy seguro que no solo se molestarían conmigo, a tal punto de despedirme de la organización, sino también se burlarían y me verían como un loco más.

Me pregunto si familia se habrá enterado de mi desaparición, o si por el contrario la agencia decidió mantener toda la información bajo estricta confidencialidad. De enterarse, puedo suponer perfectamente la frustración de mi padre, quien tanto me advirtió acerca del mundo policía. O también la preocupación de madre, quien difícilmente pensará que estoy muerto, pero que aun así desearía que volviera pronto. Dentro de todo esto, aun puedo recordar aquellos consejos que me solía dar mi abuelo, siempre decía que un buen policía debe saber leer el contexto y que muchas veces lo evidente es también lo más equivocado.

Miré a mí alrededor en busca de ese contexto, de esa información valiosa que necesitaba tener para entender todo lo que había pasado. Solo vi árboles, rocas, flores y un rio que no hacía más que reflejar mi rostro perdido a la luz del día. No había más que hacer allí, me levante y seguí caminando, como si de un paseo se tratase. En el suelo abundaban las raíces, eran un poco exóticas, a pesar de haber ido a acampar varias veces al bosque, no recordaba haber visto raíces de ese tipo, grandes e íntimamente entrelazadas en el suelo. Por poco una de esas raíces me hace caer, eran verdaderamente grandes y se extendían por una gran cantidad de terreno.

De repente, me tope con una extraña planta, era como una flor gigante, pero solo eso, carecía de un tallo, o de hojas que la adornaran. Me pareció extraño ver una flor de ese tamaño y con esa morfología, estaba completamente seguro que nunca había visto una igual en ninguno de los documentales de ciencias naturales mientras estaba en la secundaria. La toque, sentí una textura muy similar a la del terciopelo, no era desagradable, pero era raro. Me asome para ver el interior de la flor y en milésimas de segundo algo me escupió los ojos desde el interior, sentía que mis ojos se quemaban, era un liquido algo viscoso de color rosado, bastante acido y con un olor putrefacto.

Rápidamente saque pañuelo y me limpie la cara. Las pupilas se me habían dilatado y misión para ese entonces se torno bastante borrosa. Al parecer había activado uno de los mecanismos de defensa de esa extraña planta. Tarde unos minutos en limpiarme completamente la cara, y en esperar que el picor infernal de mis ojos se calmara un poco. Cuando quise seguir caminando, me di cuenta que había sido emboscado, pues mis pies estaban completamente entrelazados en aquellas raíces.

Cuando miré mis pies pensé que eran culebras, pero al ver más de cerca me percate que eran las mismas raíces que hace unos minutos había pisado. Nunca había visto que unas raíces de semejante tamaño, pudiera moverse tan rápido y tan fuerte. Estaba totalmente inmovilizado, como si fuera un árbol más del bosque, sembrado, recibiendo la luz del sol, pero sin la capacidad de hacer fotosíntesis. Saque mi nava y comencé a cortar las raíces, en su interior se hallaba una pulpa gris y un poco de aquel liquido rosado que tuve en el rostro.

Salí cuanto antes de esa zona, no me atreví a correr demasiado rápido ya que mi visión aun no estaba del todo recuperada. Me tope con extraños insectos, todos se dirigían a la misma dirección, y llevaban consigo el cadáver algún otro insecto de menor tamaño, es como si cada uno de ellos estuviera llevando su parte para la realización de un gran banquete en la selva. No tenía ninguna ruta clara, así que opte por seguir el sendero de esta gran cantidad de insectos, quizá ellos me conducirían a una zona más amigable y con comida apta para un humano.

Tarde uno minutos caminando, inevitablemente el proceso pise y mate algunos de mis compañeros de viaje, era inevitable, pues cada vez había más y más. Llegamos a un lugar bastante húmedo, en el cual había una gran cantidad de panal de abejas en el suelo, con la peculiaridad de que no eran amarillos y tampoco tenían miel. Era extraño ver este tipo de panales en el suelo, estaban bien anclados con bastante barro, su aspecto era blanco. Me asome para ver que había, y vi como todos los insectos que habían venido conmigo, le entregaban su presa a unas pequeñas larvas verdes que había en el interior de cada una de las celdas hexagonales.

Al parecer todo ellos venían con la intención de alimentar a estas pequeñas criaturas. Poco entendía acerca de esta extraña simbiosis. Cuando decidí darme vuelta, me encontré con una especie de araña que me paralizo por completo. Era de 1 a dos metros de largo, con gran flexibilidad en la patas, pues saltaba tan fácil como lo hace un mono. Sus colmillos estaban a simple vista y sus patas tenían una punta verde que lucía bastante venenosa. No había duda que había escapado de un lugar inhóspito, para llegar a otro, no estaba a salvo, y ni siquiera tenía la seguridad de haber llegado a casa. El miedo me consumió y me paralizó por un momento, pero aun tenía un enemigo en esta vida, Speculum no puede salirse con la suya nuevamente, entonces corrí lo más rápido que pude.

Gracias por leer.


English Version:

The offerings the insects

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He was still a little stunned, not in the mood to walk. I decided for a moment to sit by the river, to rest and think a little about everything that had happened, surely no one would believe my words, and I would be taken for crazy without hesitation. I was worried about how I was going to get back into the agency, if I had failed in my mission, and worse, disappeared without a trace, and then came back with one of the worst excuses you can have. I’m sure that not only would they bother me, to the point of saying goodbye to the organization, but they would also make fun of me and see me as one more madman.

I wonder if the family has heard about my disappearance, or if the agency decided to keep all the information under strict confidentiality. If I find out, I can perfectly assume the frustration of my father, who warned me so much about the police world. Or also the concern of my mother, who will hardly think I’m dead, but still wish I’d come back soon. Within all this, I can still remember the advice my grandfather used to give me, he always said that a good policeman must know how to read the context and that many times the obvious is also the most mistaken.

I looked around me in search of that context, of that valuable information I needed to have in order to understand everything that had happened. I only saw trees, rocks, flowers and a river that did nothing but reflect my lost face in daylight. There was nothing more to do there, I got up and continued walking, as if it were a walk. The roots were abundant in the soil, they were a bit exotic, despite having gone camping several times in the forest, I did not remember seeing such roots, large and intimately intertwined in the soil. One of those roots almost made me fall, they were really big and extended over a large amount of land.

Suddenly, I came across a strange plant, it was like a giant flower, but only that, it lacked a stem, or leaves to adorn it. I found it strange to see a flower that size and with that morphology, I was absolutely sure I had never seen one like it in any of the natural science documentaries while in high school. The touch, I felt a texture very similar to that of velvet, was not unpleasant, but it was rare. I leaned out to see the inside of the flower and in thousandths of a second something spit in my eyes from the inside, I felt my eyes burning, it was a somewhat viscous pinkish liquid, quite acidic and with a rotten smell.

I quickly took out a handkerchief and wiped my face. My pupils had dilated and by that time my mission had become quite blurred. Apparently I had activated one of the defense mechanisms of this strange plant. It took me a few minutes to completely cleanse my face, and wait for the infernal itching of my eyes to calm down a little. When I wanted to continue walking, I realized that I had been ambushed, because my feet were completely intertwined in those roots.

When I looked at my feet I thought they were snakes, but when I looked closer I realized that they were the same roots I had stepped on a few minutes ago. I had never seen roots of this size move so fast and so strong. I was totally immobilized, as if I were another tree in the forest, planted, receiving sunlight, but without the ability to photosynthesize. I took out my nava and began to cut the roots, inside there was a gray pulp and a little of that pink liquid that I had on my face.

I left that area as soon as possible, I didn’t dare to run too fast because my vision wasn’t fully recovered yet. I bumped into strange insects, they were all heading in the same direction, and they were carrying the body of some other smaller insect, as if each one of them was taking its part for the realization of a great banquet in the jungle. I had no clear route, so I chose to follow the path of this large number of insects, perhaps they would lead me to a friendlier area and food suitable for a human.

After a minute walking, inevitably the process stepped on and killed some of my fellow travelers, it was inevitable, as there were more and more. We arrived at a rather humid place, in which there was a large amount of honeycomb on the ground, with the peculiarity that they were not yellow and did not have honey either. It was strange to see this type of honeycombs on the ground, they were well anchored with quite a lot of mud, their appearance was white. I looked to see what there was, and I saw how all the insects that had come with me were giving their prey to small green larvae that were inside each of the hexagonal cells.

Apparently they all came with the intention of feeding these little creatures. Little did I understand about this strange symbiosis. When I decided to turn around, I came across a species of spider that completely paralyzed me. It was 1 to 2 meters long, with great flexibility in the legs, as it jumped as easily as a monkey does. Its fangs were in plain sight and its legs had a green tip that looked quite poisonous. There was no doubt that he had escaped from one inhospitable place to another, was not safe, and was not even sure that he had arrived home. Fear consumed me and paralyzed me for a moment, but I still had an enemy in this life, Speculum can’t get away with it again, so I ran as fast as I could.

Thank you for reading.


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