Cuento Corto | Los cimientos de la costumbre | [ESP/ENG] | The foundations of custom

Los cimientos de la costumbre

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Una de las actividades favoritas de Jo era observar el horizonte en la playa justo en el atardecer, o en el amanecer. El país donde vivió toda su vida, estaba dividido en un gran número de islas, el mar para él no era nada extraño, al contrario, era el gran amigo que lo había acompañado en muchas etapas de su vida. La infancia, la adolescencia, y ahora el principio de su adultez. No era difícil imaginar vivir allí toda la vida, después de todo, ese lugar representaba la zona de confort más genuina que pudiera encontrar, era el lugar que le había prestado cierto espacio a través del tiempo, para que Jo llevara a cabo su existencia en plena conciencia, era su nicho más preciado.

Luego de que termino sus estudios universitarios, realizo ciertas prácticas en otras tierra, como un nuevo ingeniero, era necesario que aprendiera los fundamentos y aplicaciones de ciertas medidas, las cuales no solo eran importante para su carrera, sino que, de ser lo suficientemente exitoso, lo acompañarían toda su vida, de forma recurrente o de forma cotidiana, pero jamás iba a poder prescindir de la experiencia que estaba adquiriendo, estaba en la etapa optima para equivocarse, ensayar y aprender.

Entre unos de esos trabajos especiales, había uno que lo había marcado, era en un desierto, el taller de mecánica se encontraba muy cerca de la ciudad, pero mucho más cerca del desierto. Aquellas partículas de arena africana solo le recordaban a la arena de su ciudad natal, pero también le inducían una inmensa sensación de nostalgia, ya que al ver a su alrededor, no había rastro de agua por ningún lado. El más sencillamente estaba evaporado. La costumbre de Jo hacia su entorno, entorpecieron de cierta forma la concentración que tenía en cada una de sus asignaciones, era prácticamente la primera vez que debía trabajar en su campo, pero también la primera vez que se vio obligado a adaptarse a condiciones diferentes a lo esperado.

Las reflexiones de Jo no se hicieron esperar, no había ninguna justificación para la cual, el hecho no estar en una zona costera, interfiriera de forma negativa en su trabajo. Cada una de las medidas mecánicas que estaba realizando, eran independientes del territorio donde se encontrase, si bien algunas de esas variables eran afectadas por las altas temperaturas del desierto, la ausencia de mar, no significaba absolutamente nada a nivel físico. Pronto Jo decidió utilizar su poder de imaginación, para recordar aquellos momentos de paz y felicidad que alguna vez paso en frente del mar. Nunca logró convertirse en un pescado lo suficientemente destacado como para vivir de eso, pero ahora es un ingeniero mecánico, que busca refugio en el mar.

Unos de sus jefes temporales, le hizo una propuesta bastante interesante. Al parecer la isla de donde provenía Jo tenía mucho mas potencial minero de lo que se pensaba. Últimamente varias empresas habían publicado informes en los cuales describían nuevos yacimientos minerales de gran proporción, con una alta probabilidad de que dicha estimación este por debajo del valor exacto, y convirtiendo la zona en una de las ciudades con mayor potencial de desarrollo minero. Naturalmente, esto representaba una excelente noticia para los empresarios de esa ciudad, exceptuando el hecho de que tendrían una gran traba en la población.

La costa de esa ciudad, siempre se había caracterizado por ser un área de alta actividad pesquera. Eran muchas las generaciones que a lo largo de los siglos, se habían dedicado a la pesca como forma de vida y profesión. La pesca en sí, representaba la tradición más icónica de la cultura local. El problema real comenzó cuando algunas de las empresas que comenzaron la explotación minera en el siglo 19, ya que gran parte de los contaminantes habían afectado de forma irreversible la flora y fauna de la costa, afectando el rendimiento de los pescadores.

Fueron muchas las regulaciones propuestas para evitar el daño ambiental. Al final se acordó un limite la para la actividad minera anual, todo esto era catalizado debido a que la gran mayoría de la población solo sabia pescar, y muy poco entendían de la minería como actividad económica. La sociedad unánimemente, había decidido mantenerse en lo tradicional. La propuesta del jefe de Jo era bastante directa, debía volver a su ciudad natal, y trabajar con una de las empresas más prestigiosas de minería a nivel global, la misión seria idear mediante maquinas de alta eficiencia, la forma de realizar un muestreo lo suficientemente representativo del suelo submarino, como para estimar la cantidad de minerales que hay en él. Para Jo, este era el trabajo perfecto, con buen sueldo, y cerca del lugar que siempre amó.

La tarea más difícil fue introducir largo filamentos metálicos en la corteza submarina, con ella, los científicos presentes en el proyecto, pretendían medir la cantidad de partes por millón de metales en cada una de las zonas evaluadas. Era un proyecto de gran magnitud que involucraba medidas de todo tipo. Su gran promotor, un magnate avaricioso, calculador y sátrapa, que lo único que le importaba era el dinero que podía obtener de cualquier situación. La isla donde vivía Jo, estaba en la lista de prioridades la empresa fundada por este desagradable señor.

No pasaron muchos días antes de que Jo empezara a sospechar de los planes oscuros de la empresa para la cual trabajaba, incluso varios de sus amigos más cercanos, le reprochaban el hecho de que estuviera trabajando para una de las empresas que quizá significaría el fin de la actividad pesquera en su ciudad. La madrugada del 23 de marzo, la alarmas del campamento minero donde dormían los trabajadores, sonaron a toda potencia. Fueron trasladados inmediatamente a una “operación especial de minería” en una de las ciudades adyacentes. Esto era algo extraño, pero era compensado muy bien económicamente por la empresa. A la mañana siguiente, Jo y cada uno de sus compañeros de trabajo, se enteraron de una trágica noticia. Un devastador maremoto, había destruido la ciudad casi por completo, haciendo que la pequeña porción de sobrevivientes tengan que ser reubicados de forma a casi permanente. Jo entendió que había logrado salir de su zona de confort, aun así nunca se perdonaría a sí mismo, haber tenido la culpa de destruir los cimientos de sus costumbres.

Gracias por leer.


English Version:

The foundations of custom

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One of Jo’s favorite activities was observing the horizon on the beach right at sunset, or at sunrise. The country where he lived all his life, was divided into a large number of islands, the sea for him was nothing strange, on the contrary, he was the great friend who had accompanied him in many stages of his life. Childhood, adolescence, and now the beginning of his adulthood. It was not difficult to imagine living there all his life, after all, that place represented the most genuine comfort zone he could find, it was the place that had lent him a certain space through time, for Jo to carry out his existence in full consciousness, it was his most precious niche.

After he finished his university studies, he did certain practices in other lands, as a new engineer, it was necessary for him to learn the fundamentals and applications of certain measures, which were not only important for his career, but if he was successful enough, they would accompany him all his life, recurrently or on a daily basis, but he would never be able to do without the experience he was acquiring, he was in the optimal stage to make mistakes, try and learn.

Among those special works, there was one that had marked him, it was in a desert, the mechanical workshop was very close to the city, but much closer to the desert. Those particles of African sand only reminded him of the sand of his native city, but they also induced an immense feeling of nostalgia, since when he saw around him, there was no trace of water anywhere. The most simple was evaporated. Jo’s habit towards his environment, in a certain way hindered the concentration he had in each of his assignments, was practically the first time he had to work in his field, but also the first time he was forced to adapt to different conditions than expected.

Jo’s reflections were not long in coming, there was no justification for the fact that not being in a coastal zone interfered negatively with her work. Each one of the mechanical measures that he was carrying out were independent of the territory where he was, although some of those variables were affected by the high temperatures of the desert, the absence of the sea, meant absolutely nothing on a physical level. Soon Jo decided to use her power of imagination, to remember those moments of peace and happiness that once passed in front of the sea. He never managed to become an outstanding enough fish to make a living from it, but now he is a mechanical engineer, seeking refuge in the sea.

One of his temporary bosses made him an interesting proposal. Apparently the island where Jo came from had much more mining potential than was thought. Recently several companies had published reports in which they described new mineral deposits of great proportion, with a high probability that this estimation is below the exact value, and turning the area into one of the cities with greater potential of mining development. Naturally, this represented excellent news for the businessmen of that city, except for the fact that they would have a great burden on the population.

The coast of that city had always been characterized as an area of high fishing activity. There were many generations that throughout the centuries had dedicated themselves to fishing as a way of life and profession. Fishing itself represented the most iconic tradition of the local culture. The real problem began when some of the companies that started mining in the 19th century, since many of the pollutants had irreversibly affected the flora and fauna of the coast, affecting the performance of fishermen.

Many regulations were proposed to avoid environmental damage. In the end a limit was agreed for the annual mining activity, all this was catalyzed because the great majority of the population only knew how to fish, and very little understood mining as an economic activity. Society, unanimously, had decided to stay in the traditional. Jo’s boss’s proposal was quite straightforward, he had to return to his hometown, and work with one of the most prestigious mining companies globally, the mission would be to devise using high efficiency machines, how to perform a sufficiently representative sampling of the underwater soil, to estimate the amount of minerals in it. For Jo, this was the perfect job, with good pay, and close to the place he always loved.

The most difficult task was to introduce long metallic filaments in the submarine crust, with it, the scientists present in the project tried to measure the amount of parts per million of metals in each one of the evaluated zones. It was a project of great magnitude that involved measures of all kinds. Its great promoter, a greedy tycoon, calculator and satrap, that all he cared about was the money he could get from any situation. The island where Jo lived, was on the list of priorities the company founded by this unpleasant gentleman.

It wasn’t many days before Jo became suspicious of the dark plans of the company for which he worked, even several of his closest friends reproached him for the fact that he was working for one of the companies that might mean the end of fishing activity in his city. In the early morning of March 23, the alarms of the mining camp where the workers slept, sounded at full power. They were immediately transferred to a "special mining operation" in one of the adjacent cities. This was strange, but it was compensated very well economically by the company. The next morning, Jo and each of his co-workers learned of a tragic news. A devastating tsunami had almost completely destroyed the city, causing the small portion of survivors to have to be relocated almost permanently. Jo understood that he had managed to get out of his comfort zone, yet he would never forgive himself, having been blamed for destroying the foundations of his customs.

Thank you for reading.


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