Cuento Corto | Los insectos disecados | [ESP/ENG] | Dissected insects

Los insectos disecados

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Mientras tanto Frederick solo se enfocaba en sus clases de arte. Aun estaba muy joven para poder comprender con exactitud lo que le sucedía a su familia. Muy pocas veces tuvo la oportunidad de ver la preciada escultura de su padre. Usualmente mientras juagaba en sus tiempo libres, corría por los pasillos de la mansión, y en pocas oportunidades había pasado velozmente por el salón de trabajo de su padre y había visto, sin detenerse mucho en los detalles, aquella escultura, la misma que solo existía en los recuerdos de quienes pudieron verla, y representaba el gran tomento de su padre. Sus clases eran un tanto largas, no las disfrutaba pero tampoco le desagradaban de todo, simplemente lo hacía por instrucciones de su padre y porque sencillamente no tenía mucho voluntad de escoger otro pasatiempo. Adicionalmente, sentía una leve presión, pues su padre había puesto mucha de sus esperanzas en la formación de su hijo talentoso en el mundo del arte. Cambiar de opinión justo en este momento, seria defraudar irrevocablemente a su padre. Frederick no podía simplemente abandonar todo, mucho menos ahora que su padre estaba pasando por momentos tan complicados.

Lamentablemente Frederick no sabía que esa decisión lo iba a acompañar para toda su vida. Se estaba metiendo en un mundo que si bien no le molestaba, tampoco le apasionada. Era bastante bueno pintando, era su talento natural, pero a pesar de serlo, no sentía esa gran motivación a hacerlo como profesión, simplemente era una más de sus habilidades. Frederick desde esa edad se había interesado por la ciencia, sentía gran afinidad por el estudio de los animales y plantas, y siempre cuando iban de paseo a la colina, se dedicaba a observar el tamaño y la morfología de cada una de las hojas diferentes que se encontrase en el camino. Tenía una vasta colección de animales disecados en su habitación, en su mayoría se trataban de insectos y arácnidos.

Fred le compró la colección entera de animales disecados, ya que pensó que esta afinidad podía despertar de algún modo la creatividad y pasión artística de su hijo, y así fue. Los primeros días Frederick se encargo de pintar varios de los especímenes que allí se encontraban. Lograba matizar perfectamente los colores para lograr el brillo y la textura de animales muy difíciles de pintar, como los escarabajos. Su padre estaba especialmente emocionado al ver la dedicación de su hijo en el arte. Lo que no lograba ver Fred, es que, detrás de esas pinturas lo que había era una gran afinidad de su hijo por las ciencias naturales, por las leyes que rigen la naturaleza y los factores ambientales y evolutivos que determinan la morfología y funcionamiento de los organismos vivos. Frederick quería saber por qué los animales tenían las características que tenían y como eso había sido modificado con el tiempo; había escuchado de su profesor particular acerca del trabajo de Darwin, y se mostro bastante interesado en clases.

En esos días su padre se había mostrado un poco más calmado que los días posteriores al hurto. Se había estado comportando impaciente ante el correo local, siempre revisaba el buzón de cartas como si esperara alguna en especial. Cuando su esposa le preguntó, lo único que logro argumentar es que muy posiblemente la policía pudiese enviar algún indicio o reporte del avance del caso por correo, lo cual era bastante extraño ya que la policía siempre solía comunicarse con él de forma personal. Aun así, su esposa no quiso entrar en confrontación y simplemente acepto todas sus respuestas.

Un viernes por la tarde Fred finalmente recibió la notificación que tanto espero por 2 semanas. Era el mismo tipo de papel, tipografía y empaque de la última vez, no había duda que se trataba del hombre misterioso. Camino rápidamente a su salón de trabajo para leer la nota en privado, mientras la escondía en su traje. Sus hijos le preguntaron si iba a cenar con ellos, y su esposa pregunto por qué iba tan apurado, Fred todo nervioso solo contestó que había tenido una descarga de inspiración y que necesitaba plasmar algo en una hoja de papel para que no se le olvidara, y que iba a estar en su salón trabajando un poco. Su esposa, Mary, muy poco creyó la versión de Fred, sabía que algo mas pasaba y que estaba ocultando algún tipo de información, pero al verlo tan alterado y nervioso, prefirió seguirle el juego a tener que incomodar aun mas a su esposo, pero esto no significaría que se desentendiera del tema por completo, pues pretendía seguir alerta a los pasos de su esposo.

Fred entro a su salón de trabajo e inmediatamente cerró la puerta con llave. Vacio todo su escritorio de los viejos bocetos, entre ellos muchos de los bocetos de la escultura de Aquiles, los cuales realizo en la posterior madrugada a la noche de su cumpleaños, cuando soñó con el escenario viviente de la muerte de Aquiles, y se levanto rápidamente a plasmar la obra que luego realizaría. Abrió el paquete lentamente para no destruir el envoltorio. Dentro había un sombrero y una carta. Se sorprendió un poco por la presencia del sombrero, pero fue directamente a leer la carta del hombre misterioso. En el contenido de la misma, encontró lo que esperaba: Las instrucciones exactas de cómo debía pagar el dinero a cambio de la información de la escultura. Finalmente el día de saber quien la robó había llegado.

Gracias por leer.


English Version:

Dissected insects

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Meanwhile Frederick was only focusing on his art classes. He was still too young to understand exactly what was happening to his family. He rarely had the opportunity to see his father’s precious sculpture. Usually while playing in his free time, he ran through the halls of the mansion, and rarely had he passed quickly through his father’s workroom and had seen, without much attention to detail, that sculpture, the same one that only existed in the memories of those who could see it, and represented his father’s great tomento. His classes were somewhat long, he didn’t enjoy them but he didn’t dislike them either, he simply did it on his father’s instructions and because he simply didn’t have much will to choose another hobby. Additionally, she felt a slight pressure, as her father had placed much of his hope in the formation of his talented son in the world of art. To change his mind at this very moment would be to disappoint his father irrevocably. Frederick could not simply abandon everything, much less now that his father was going through such a difficult time.

Unfortunately, Frederick did not know that this decision was going to accompany him for the rest of his life. He was getting into a world that, while not bothering him, was not passionate either. He was quite good at painting, it was his natural talent, but despite being so, he did not feel that great motivation to do it as a profession, it was just one more of his skills. Frederick from that age had been interested in science, he felt great affinity for the study of animals and plants, and always when they went for a walk to the hill, he dedicated himself to observe the size and morphology of each one of the different leaves that were in the way. He had a vast collection of stuffed animals in his room, mostly insects and arachnids.

Fred bought her the entire collection of stuffed animals, because he thought this affinity could somehow awaken his son’s creativity and artistic passion, and it did. In the early days Frederick painted several of the specimens found there. He was able to perfectly nuance the colors to achieve the brightness and texture of animals very difficult to paint, such as beetles. His father was especially excited to see his son’s dedication to art. What Fred couldn’t see was that behind those paintings was his son’s great affinity for the natural sciences, for the laws that govern nature, and the environmental and evolutionary factors that determine the morphology and functioning of living organisms. Frederick wanted to know why animals had the characteristics they had and how that had been modified over time; he had heard from his private teacher about Darwin’s work, and was quite interested in classes.

In those days his father had been a little calmer than the days after the theft. He had been behaving impatiently in front of the local post office, always checking the letter box as if he was waiting for something special. When his wife asked him, the only thing he could argue was that the police could very possibly send some indication or report of the progress of the case by mail, which was quite strange since the police always used to communicate with him personally. Even so, his wife did not want to be confrontational and simply accepted all of his answers.

One Friday afternoon Fred finally received the notification I’ve been waiting for for 2 weeks. It was the same type of paper, typeface and packaging as the last time, there was no doubt it was the mystery man. I quickly walk to his workroom to read the note privately, while hiding it in his suit. His children asked him if he was going to have dinner with them, and his wife asked why he was in such a hurry, Fred all nervously replied that he had had a burst of inspiration and needed to put something on a sheet of paper so he wouldn’t forget it, and that he was going to be in his living room working a little bit. His wife, Mary, very little believed Fred’s version, knew that something else was going on and that he was hiding some kind of information, but seeing him so upset and nervous, he preferred to play the game rather than make his husband even more uncomfortable, but this would not mean that he completely ignored the subject, because he wanted to remain alert to his husband’s footsteps.

Fred entered her workroom and immediately locked the door. She emptied her entire desk of the old sketches, including many of the sketches of Achilles’ sculpture, which she made in the late morning of her birthday, when she dreamed of the living stage of Achilles’ death, and quickly got up to capture the work she would later make. He opened the package slowly so as not to destroy the wrapping. Inside was a hat and a letter. He was a little surprised by the presence of the hat, but went straight to read the mysterious man’s letter. In the content of it, he found what he expected: The exact instructions on how he should pay the money in exchange for the information in the sculpture. Finally the day of knowing who stole it had arrived.

Thank you for reading.


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