Cuento Corto | Persecución improvisada | [ESP/ENG] | Improvised persecution

Persecución improvisada

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Rápidamente y al mejor estilo de las hormigas obreras, cada uno de los maleantes comenzó a sustraer del sótano aquellas pequeñas y valiosas piezas que su jefe les había encomendado. Trabajaron de forma rápida eficiente y organizada llenando cada uno de los carros con numerosas piezas, cuidando en cada una de sus acciones, que ninguna se rompiera, pues la más mínima pieza rota podría conllevar a una gran pérdida monetaria para el jefe y sus maleantes. Al mínimo sonido que escucharon de la sirena de la policía, el jefe dio la orden de que se retirarán con lo que sea que tuvieran en las manos, era una retirada rápida, sin detenerse ni distraerse en el camino, cada uno de los maleantes subió de forma apresurada y encendieron los autos esperando a que los demás se subieran. El jefe ya estaba dentro y a salvo.

Cada uno de los carros aceleró a gran velocidad, la policía tuvo que dividirse en dos grupos: El primer grupo se quedó enfrente de la mansión para poder revisar todos los alrededores de la misma y cerciorarse de que no quedase ningún maleante merodeando por la zona, el segundo grupo continuó en la patrulla, haciendo una persecución de vida o muerte con los carros que habían escapado. La ventaja que le llevan los maleantes era increíblemente grande, difícilmente iban a poder atraparlos, el sistema de aceleración que tenían en los carros eran mucho más avanzado que los viejos carros que utilizaba la policía para ese entonces. Continuaron por varias calles, sin detenerse en ningún semáforo y destruyendo alguna de las estructuras que solían utilizar los vendedores en el mercado local. Los maleantes tomaban las curvas de una forma bastante profesional, y cada vez más se alejaban del campo de visión de la policía.

El sonido de la sirena había sido aumentado al máximo a fin de evitar que cualquier persona se interpusiese en el camino de la policía. De forma espontánea, el jefe dio la orden de costumbre, y los maleantes comenzaron a soltar pequeños barriles llenos de piedra y arena. A medida que lo hacían, los carros se alivianaban más y adquirían una mayor velocidad, adicional a esto, los barriles eran un gran obstáculo para los viejos carros de la policía, los cuales no podían maniobrar correctamente sus movimientos para evitarlos. Una de las patrullas comenzó a derrapar estrepitosamente, para finalmente chocar contra una pared de concreto. El chofer de dicha patrulla, encerrado en su rabia y frustración, disparó su revólver 8 veces hacia el objetivo más cercano. Increíblemente y pesar de las distancias, logró darle a dos de los cauchos.

Los maleantes comenzaron a aumentar la frecuencia del lanzamiento de los barriles, ralentizando mucho más a la policía. Uno de los carros se detuvo para auxiliar a sus compañeros que, con dos ruedas menos, difícilmente podían moverse. Trabajaron rápidamente, cada uno de los integrantes llevo en su hombro un gran saco lleno de antigüedades, vaciaron el carro en cuestión de segundos. Revisaron minuciosamente el asiento del copiloto, estando atentos de no dejar ningún rastro que los delatara, sin embargo sabían muy bien qué tiempo era lo menos que tenían, por lo que uno de ellos tomo la decisión apresurada de dejar dos granadas en el asiento del copiloto. Rápidamente se montaron en el otro carro y se acomodaron como pudieron. El carro averiado era el último y más potente obstáculo que le tenían preparado los maleantes a la policía. Justo en la mitad de la calle, el carro explotó. Ocasionando un gran estruendo que despertó a todos los vecinos, y generando una densa nube de humo que les permitió a los maleantes finalmente escapar.

El primer grupo de la policía comenzó a revisar la casa de arriba abajo, fue en ese momento en el que Fred finalmente decidió salir de su habitación cargando consigo el revólver que le había regalado a su padre. Bajó rápidamente y vio con sus propios ojos el gran motivo de sus grandes pesadillas: El sótano había sido abierto y dejado al descubierto justo en el instante en el que la policía había llegado. Todos sus mayores miedos salieron a flote y en ese preciso momento sabía que los peores días de su vida estaban por comenzar. La policía sin perder demasiado tiempo, inspeccionó cada una de las habitaciones de la mansión, asegurándose de que tanto los sirvientes como los miembros de la familia se encontrarán sanos y a salvo, sin ningún tipo de herida o lesión. Al llegar al gran pasillo, se dieron cuenta de la compuerta tan peculiar, la cual llamaba la atención. Era bastante rebuscada, se notaba que había sido diseñada para ser ocultada o mejor dicho, para ocultar alguna habitación secreta con objetos inimaginables.

A su lado, Fred estaba mirándolos fijamente y sin ningún tipo de palabras en sus labios o expresiones su rostro simplemente dejó que la policía bajara por las escaleras de la compuerta y llegaran al sótano secreto. Fue allí cuando la policía pudo darse cuenta que Fred, el afamado pintor de la ciudad tenía en su casa un compartimiento secreto donde guardaba piezas de arte robadas, obtenidas de forma clandestina, las cuales pretendía ocultar hasta que su valor se triplicara y poder dejarle a su familia un gran capital como herencia. Tanto los hijos de Fred como su esposa bajaron al lugar de los hechos, Fred no pudo hacer nada más que abrazar a sus hijos y mirar fijamente a su esposa quien poco sabía acerca del secreto oscuro de su esposo.

Gracias por leer.


English Version:

Improvised persecution

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Quickly and in the best style of the worker ants, each of the thugs began to remove from the basement those small and valuable pieces that their boss had entrusted to them. They worked in a fast, efficient and organized way, filling each of the wagons with numerous pieces, taking care in each one of their actions that none of them broke, because the smallest broken piece could lead to a great monetary loss for the boss and his crooks. At the slightest sound they heard from the police siren, the boss gave the order that they will leave with whatever they had in their hands, it was a quick retreat, without stopping or getting distracted on the way, each of the thugs got in in in a hurry and started the cars waiting for the others to get in. The boss was already inside and safe.

Each of the cars accelerated at great speed, the police had to split into two groups: The first group stayed in front of the mansion so that they could check all the surroundings of the mansion and make sure that there were no crooks left around the area, the second group continued in the patrol, pursuing life or death with the cars that had escaped. The acceleration system they had in the cars was much more advanced than the old cars used by the police at the time. They continued along several streets, without stopping at any traffic lights and destroying some of the structures that used to be used by vendors in the local market. The crooks took the curves in a fairly professional manner, and increasingly moved away from the police field of vision.

The sound of the siren had been increased to the maximum in order to prevent anyone from getting in the way of the police. Spontaneously, the chief gave the usual order, and the thugs began to release small barrels filled with stone and sand. In addition to this, the barrels were a great obstacle for the old police cars, which could not properly maneuver their movements to avoid them. One of the patrols started skidding noisily, finally hitting a concrete wall. The driver of the patrol, locked in his rage and frustration, fired his revolver 8 times at the nearest target. Incredibly and despite the distances, he managed to hit two of the rubbers.

The thugs began to increase the frequency of the barrel launch, slowing down the police much more. One of the wagons stopped to help its companions who, with two wheels less, could hardly move. They worked quickly, each of the members carried on his shoulder a large sack full of antiques, they emptied the car in a matter of seconds. They carefully checked the copilot’s seat, being careful not to leave any trace that would betray them, however they knew very well what time was the least they had, so one of them made the hasty decision to leave two grenades in the copilot’s seat. They quickly got into the other car and settled in as best they could. The broken-down car was the last and most powerful obstacle the crooks had prepared for the police. Right in the middle of the street, the car exploded. It caused a great roar that woke up all the neighbors, and generated a dense cloud of smoke that finally allowed the thugs to escape.

The first group of police began to search the house from top to bottom, that’s when Fred finally decided to leave his room carrying the gun he had given his father. He came down quickly and saw with his own eyes the great motive of his great nightmares: The basement had been opened and uncovered just as the police had arrived. All his greatest fears came to the surface, and at that very moment he knew that the worst days of his life were about to begin. The police, without wasting too much time, inspected every room in the mansion, making sure that both servants and family members would be safe and sound, without any injury or injury. As they reached the great hallway, they noticed the peculiar gate, which caught their attention. It was quite elaborate, it was noticeable that it had been designed to be hidden or rather, to hide some secret room with unimaginable objects.

At his side Fred was staring at them and without any words on his lips or expressions his face simply let the police come down the stairs to the gate and reach the secret basement. It was there that the police realized that Fred, the city’s famed painter, had in his house a secret compartment where he kept stolen, clandestinely obtained pieces of art, which he tried to hide until their value tripled and he could leave his family a large capital as an inheritance. Both Fred’s children and his wife went down to the scene, Fred could do nothing but embrace his children and stare at his wife who knew little about her husband’s dark secret.

Thank you for reading.


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