Cuento Corto | Su regalo de bodas | [ESP/ENG] | Her wedding gift

Su regalo de bodas

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Poco a poco las luces de las demás casas se fueron encendiendo. Para los vecinos fue imposible ignorar los sonidos de la persecución, lo disparos y por supuesto, de la sirena de cada una de las patrullas que habían llegado para arriesgarse con tal de atrapar a algún criminal esa noche. Mientras tanto Fred seguía en el pasillo principal de su mansión, acompañado de sus hijos y mirando a su esposa, quien estaba justo en frente. La policía fue extremadamente meticulosa con la inspección del sótano, bajaron solo los agentes más experimentados, cada uno de ellos usando guantes y lentes de seguridad. El silencio reinó en toda la operación, a pesar de que varios de los agentes se habían propuesto a hacer contacto visual con Fred, éste nunca soltó ninguna palabra, no emitió ningún sonido ni mostró alguna expresión extraña en su rostro.

Ya para mediados de la noche, Mary había llamado al abogado de confianza de la familia, quien acompañaría a Fred hasta la estación de la policía. Al finalizar toda la inspección, el jefe de la policía ordenó realizar un inventario con cada una de las piezas de arte que encontraran en el sótano, un inventario bastante completo que incluía una gran variedad de detalles de la obra. Paulatinamente fueron sacando las piezas al pasillo de la mansión. Colocaron una gran cerca improvisada con un cordón amarillo, en ese perímetro fueron colocando cada una de las piezas, uno de los agentes se encargaba de tomar nota de todo lo que estaban encontrando. Fred y su familia debían mantenerse fuera de este lugar. La operación se alargó un poco debido a lo frágil que estaba alguna de las piezas, y por la incomodidad de entrar y salir por una compuerta tan improvisada como la que había construido Fred.

Mientras la policía avanzaba, Fred parecía ver el asalto a su preciado sótano como en cámara lenta. Su esposa logró divisar a lo lejos cuando sacaron una pequeña escultura rosada, impregnada de varios diamantes pequeños, era de origen árabe, y se la había regalado Fred el día de su boda. La pequeña escultura representaba una mujer con su típica vestimenta musulmana, los detalles habían sido realizados sobre mármol rosado y cada uno de los brillantes utilizados tenía un gran valor en el mercado. La escultura estaba realizada de tal manera que dependiendo del ángulo en la que se viera, la mujer estaría caminando, mientras el viendo movía su vestimenta, o bien podría estar danzando al mejor estilo de la música árabe tradicional. Los brillantes adornaban el rostro y el bordado de la vestimenta de aquella misteriosa mujer.

Fred le regaló esta estatua a su esposa con mucho cariño, le dijo en ese entonces que la primera vez que la vio le recordó inmediatamente a ella, y pesar de no haberla visto nunca utilizando este tipo de vestimenta, la dualidad representada físicamente en la escultura le recordaba la dualidad de la personalidad de quien acababa de convertirse en su esposa. Mary guardó esta escultura como uno de los regalos mas preciados que le pudieron dar, incluso por encima de su espectacular anillo de bodas, no había otro objeto que le recordara el amor que había construido junto a Fred como aquella estatua. El origen de la misma era totalmente legal, Fred la había comprado a cambio de una buena cantidad de monedas de oro en uno de sus viajes a África, no había nada de ilícito en la procedencia de la misma, y la artista ni siquiera pedía reconocimiento publicó por la creación de la estatua, lo único que deseaba era venderla y continuar con su negocio artístico.

Comenzó a amanecer, cuando el encargado de llevar el control del inventario le dio la señal al jefe para que supiera que ya todas las piezas habían sido contabilizadas. Los vecinos de Fred no pudieron contener su curiosidad, y varios de ellos se quedaron viendo en la calle cómo la policía le decomisaba al afamado pintor, piezas de arte de dudosa procedencia. En ese momento una de las ama de llaves se desmayó en la sala principal de la mansión. Mary se mostró bastante nerviosa al respecto y varios de los agentes de la policía corrieron a ayudarla. Mary subió directamente a su cuarto en donde tenía un poco de alcohol isopropílico, el cual le sería de gran ayuda para poder despertar a la ama de llaves. Bajo apresuradamente las escaleras, pasando velozmente por toda la mansión, hasta tropezar violentamente con una de las mesas decorativas que allí se encontraban.

Desgraciadamente el alcohol fue a dar a uno de los candelabros de la sala principal, encendiéndose una gran llamarada de forma inmediata. Los agentes de la policía se pusieron alertas antes al peligro y corriendo a socorrer a la distinguida dama que se encontraba en el suelo, muy cerca de las llamas. La cantidad de alcohol que había traído era lo suficiente como para alimentar el fuego por un buen rato. Los agentes utilizaron algunos trozos de tela que encontraron cerca, con lo que poco a poco fueron extinguiendo las llamas que se esparcían en el suelo. Ya había llegado el momento temido por Fred, salió acompañado por la policía y su abogado, a los ojos de toda la sociedad, a dar sus declaraciones en la estación. Mientras tanto, una de las ama de llave se acerca a su jefa, y le entrega discretamente la estatua rosada.

Gracias por leer.


English Version:

Her wedding gift

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Little by little the lights in the other houses came on. It was impossible for the neighbors to ignore the sounds of the chase, the shots and of course, the siren of each of the patrols that had arrived to take a chance on catching a criminal that night. Meanwhile, Fred was still in the main hall of his mansion, accompanied by his children and looking at his wife, who was right in front of him. The police were extremely meticulous in inspecting the basement, and only the most experienced officers came down, each wearing gloves and safety glasses. Silence reigned throughout the operation, despite the fact that several of the officers had set out to make eye contact with Fred, he never uttered a word, made any sound, or showed any strange expression on his face.

By midnight, Mary had called the family’s trusted lawyer, who would accompany Fred to the police station. At the end of the inspection, the police chief ordered an inventory of every piece of art they found in the basement, a fairly complete inventory that included a wide variety of details of the work. Gradually, the pieces were brought out into the corridor of the mansion. They placed a large improvised fence with a yellow cord, in that perimeter they were placing each of the pieces, one of the agents was in charge of taking note of everything they were finding. Fred and his family were to be kept out of this place. The operation took a little longer because some of the pieces were so fragile, and because of the discomfort of going in and out through such an improvised gate as the one Fred had built.

As the police advanced, Fred seemed to watch the assault on his precious basement as if in slow motion. His wife managed to make out a small pink sculpture in the distance, impregnated with several small diamonds, which was of Arab origin and had been given to her by Fred on his wedding day. The small sculpture represented a woman in her typical Muslim dress, the details had been made on pink marble and each of the diamonds used had a great value on the market. The sculpture was made in such a way that depending on the angle at which it was seen, the woman would either be walking, while the viewer moved her dress, or she could be dancing to the best of traditional Arab music. The glittering embroidery and the face of the mysterious woman’s dress were adorned.

Fred gave this statue to his wife with great affection, telling her at the time that the first time he saw her he was immediately reminded of her, and although he had never seen her wearing this type of clothing, the duality represented physically in the sculpture reminded him of the duality of the personality of the one who had just become his wife. Mary kept this sculpture as one of the most precious gifts she could have been given, even above her spectacular wedding ring, there was no other object that reminded her of the love she had built with Fred as that statue. The origin of the statue was totally legal, Fred had bought it in exchange for a good amount of gold coins in one of his trips to Africa, there was nothing illicit in the origin of it, and the artist did not even ask for recognition published for the creation of the statue, the only thing she wanted was to sell it and continue with her art business.

It began to dawn, when the inventory control manager gave the signal to the boss to let him know that all the pieces had been accounted for. Fred’s neighbors could not contain their curiosity, and several of them stayed on the street to watch the police seize the famous painter’s art pieces of dubious origin. At that moment one of the housekeepers collapsed in the main room of the mansion. Mary was quite nervous about this and several of the police officers rushed to help her. Mary went straight up to her room where she had some isopropyl alcohol which would be of great help in waking up the housekeeper. She hurried down the stairs, rushing past the whole mansion, until she stumbled violently upon one of the decorative tables there.

Unfortunately the alcohol went to hit one of the candlesticks in the main room, lighting a great flame immediately. The police officers were alert to the danger earlier and rushed to the aid of the distinguished lady who was on the floor, very close to the flames. The amount of alcohol she had brought was enough to keep the fire going for quite a while. The agents used some pieces of cloth that they found nearby, and little by little they extinguished the flames that were spreading on the ground. The moment Fred feared had arrived, he left accompanied by the police and his lawyer, in the eyes of all society, to give his statements at the station. Meanwhile, one of the housekeepers approached his boss and discreetly handed him the pink statue.

Thank you for reading.


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