Cuento Corto | Un arácni-grill | [ESP/ENG] | An Arachni-grill

Un arácni-grill

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Al llegar a 3, cada uno hizo lo que debía hacer, Joe tuvo que dar tres grandes golpes a la pared, derrumbando gran parte de ella, el barro quebradizo cayo inmediatamente al suelo, haciendo el sonido necesario como para que te todas las arañas alrededor se enteraran de su nueva oportunidad. La araña que había estado intentando abrir un hueco por su cuenta, también quiso entrar por la nueva abertura, sin embargo sus patas quedaron un poco atascadas, luego de un gran esfuerzo logro sumarse a sus compañeras, todas entrando rápidamente, chocando unas contra otras y con un gran apuro.

Joe corrió rápidamente hacia donde estaba Daniel, quien ya había encendido la llama en un trozo de madera. Sin pensarlo mucho, abrieron la puerta improvisada que tenía en su techo, Joe salió primero, haciendo gran esfuerzo por no ser atrapado por la gran cantidad de arañas asesinas que iban detrás de él. Rápidamente Daniel, al ver que Joe ya estaba a salvo, empezó a salir por la pequeña puerta, mientras dejaba caer el trozo de madera encendido. En cuestiones de segundos el bunker entero estaba ardiendo, aquel mismo bunker que había sido guarida de Daniel por tantos meses, en donde se refugió en innumerables ocasiones para escapar de los depredadores de la isla, y donde se sentaba a disfrutar de sus almuerzos mejor ganados, aquellos que había conseguido con el sudor de su frente y con la nueva habilidad de cazador que había obtenido.

El sonido de las arañas quemándose era realmente insoportable, desagradable y nauseabundo. Era un sonido agudo, de agonía, de venganza, de muerte y de mucha indignación para estas guerreras. Mientras el fuego atacaba su cuerpo, sus patas de movían rápidamente, se podía ver el humo saliendo de sus patas, y sentir el olor de su carne quemándose, corrían de un lado para otro, e intentaron salir por donde salió Joe y Daniel, pero éstos cerraron velozmente la compuerta apenas salieron.

Una vez sus cuerpos eran consumidos por las llamas, las grandes e imponentes arañas encogían sus largas patas verdes al morir, quedaban reducidas a una pequeña esfera carbonizada, en la cual todavía se lograban ver sus grandes colmillos, incluso algunas quedaron rostizadas en el techo, ya que había utilizado su tela para guidarse del mismo y poder salvarse, pero las llamas fueron implacables y las alcanzaron en cualquier lugar del bunker. Joe y Daniel se quedaron perplejos ante tal espectáculo de arácnidos quemándose, les causaba cierto placer asegurarse que sus verdugos ahora estaban siendo eliminados para siempre, y que podrían estar tranquilos de nuevo, aunque dicha tranquilidad tienda a durar muy poco en esa isla.

Se dirigieron hacia atrás, y bajaron del techo del bunker semidestruido por las llamas y los golpes de Joe. Una gran columna de humo se desprendía del lugar, para Daniel era una excelente señal que pudiera ver una avioneta a lo lejos y finalmente dirigirse a rescatarlos, siguió caminando para poder ver la columna de humo desde lejos y evaluar su tamaño y visibilidad, empezó a treparse en uno de los arboles, mientras Joe se acomodaba sus zapatos. De repente una de esas criaturas, al parecer era la última araña viva en ese lugar, salto directamente hacia la cara de Daniel, haciéndolo caer del árbol. Joe corrió rápidamente a ayudarlo. Con su navaja logro hacerle unas cuantas heridas, Daniel la lanzo lejos, bastante lejos, encendió un fosforo y se la lanzo. La araña ardió rápidamente.

– “¿Cómo sabias que tenia gasolina en su cuerpo?”, preguntó Joe.

– “Pude olerla cuando se lanzo a mí, pero también reconocí el patrón de líneas verdes en sus patas, era la misma araña que casi entra al bunker mucho antes de que comenzáramos con el plan, a ella también le rociamos combustible, pero fue inteligente, y no entro al bunker con sus hermanas, esta si era la última. Ahora sí nos podemos ir”, dijo Daniel.

Ambos caminaron lentamente, por unas horas, tranquilos pero cansados. Mantuvieron el silencio en todo el camino, no era una silencio incomodo, era un silencio que los acompañaba y le resaltaba la presencia de uno al otro, no había nada más que decir, solo seguían el rumbo incierto que les proporcionaban sus pies, sin objetivo claro no había ruta segura la cual seguir. Finalmente Joe rompió con dicho silencio.

– “No vengo de una aeronave como tú, llegue a través de un portal que hay en el rio, estaba escapando de un pulpo de cristal. Soy un policía que estaba en una misión en cubierto”, dijo Joe lentamente mirando a los ojos de Daniel, quien mantuvo la seriedad en todo momento y solo se limito a escucharlo. En su mente creía que todas las desgracias y emociones que vivieron, habían terminado por arrebatarle la cordura a su amigo, o quizá era un efecto del sofocante calor, mantenía la esperanza de que no fuera algo grave.

– “No te quedes callado, si no me cree al menos dime. Esta era una de las razones por las que no quise contarte en un principio. Para mí también fue difícil de asimilar. Sé que me oigo como un loco”, dijo Joe.

– “¿Cómo pretendes que crea semejante cuento así de fácil? No te mentiré, no te creo y dudo mucho que esta conversación llegue a ser una discusión relevante, estoy cansado y sin ánimos de hablar estupideces”, dijo Daniel.

Mantuvieron el silencio por todo el camino, hasta que llego la noche y buscaron un buen lugar debajo de los árboles para acampar. Colocaron todas sus cosas, se pusieron cómodos y esperaron que algún ser indefenso y desprevenido pasara cerca de ellos, era el momento perfecto para una cena rica en proteínas.

Gracias por leer.


English Version:

An Arachni-grill

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Joe had to give three big blows to the wall, knocking down most of it, the brittle mud immediately fell to the ground, making the necessary sound so that all the spiders around you would know of their new opportunity. The spider who had been trying to open a hole on her own, also wanted to enter through the new opening, however her legs were a bit stuck, after a great effort managed to join her companions, all entering quickly, bumping into each other and with a great hurry.

Joe ran quickly to where Daniel was, who had already lit the flame in a piece of wood. Without thinking much, they opened the improvised door he had on his roof, Joe came out first, making great effort not to be caught by the large number of killer spiders that were behind him. Quickly Daniel, seeing that Joe was already safe, began to leave through the small door, while dropping the piece of wood lit. Within seconds the entire bunker was on fire, that same bunker that had been Daniel’s den for so many months, where he took refuge on countless occasions to escape the island’s predators, and where he sat down to enjoy his best-earned lunches, those he had achieved with the sweat of his forehead and with the new hunting skill he had obtained.

The sound of burning spiders was truly unbearable, unpleasant and nauseating. It was a sharp sound of agony, vengeance, death, and much indignation for these warriors. As the fire attacked their body, their legs moved quickly, you could see the smoke coming out of their legs, and feel the smell of their flesh burning, they ran from one side to the other, and tried to go out where Joe and Daniel came out, but they quickly closed the door as soon as they came out.

Once their bodies were consumed by the flames, the big and imposing spiders shrank their long green legs when they died, they were reduced to a small charred sphere, in which their big fangs could still be seen, some were even roasted on the ceiling, since they had used their web to guide themselves from it and to be able to save themselves, but the flames were implacable and they reached them anywhere in the bunker. Joe and Daniel were perplexed by such a spectacle of burning arachnids, it gave them some pleasure to make sure that their executioners were now being eliminated forever, and that they could be calm again, although such tranquility tends to last very little on that island.

They headed backwards, and came down from the roof of the bunker semi-destroyed by Joe’s flames and blows. For Daniel it was an excellent sign that he could see a small plane in the distance and finally go to rescue them, he continued walking to be able to see the column of smoke from afar and to evaluate its size and visibility, he began to climb in one of the trees, while Joe settled his shoes. Suddenly one of those creatures, apparently the last living spider in that place, jumped directly into Daniel’s face, making him fall from the tree. Joe rushed to help him. With his knife he managed to make a few wounds, Daniel threw it far, far away, lit a match and threw it at him. The spider burned quickly.

– "How did you know he had gas in his body?", Joe asked.

– "I could smell it when she threw herself at me, but I also recognized the pattern of green lines on her legs, it was the same spider that almost entered the bunker long before we started with the plan, we also sprayed her with fuel, but she was smart, and she didn’t enter the bunker with her sisters, this was the last one. Now we can go", said Daniel.

Both walked slowly, for a few hours, quiet but tired. They kept silent all the way, it was not an uncomfortable silence, it was a silence that accompanied them and highlighted the presence of each other, there was nothing more to say, they just followed the uncertain course that their feet provided them, with no clear objective there was no safe route to follow. Finally Joe broke the silence.

– "I didn’t come from an aircraft like you, I arrived through a portal in the river, I was escaping from a glass octopus. I am a policeman who was on a covered mission", said Joe slowly looking into Daniel’s eyes, who remained serious at all times and only listened to him. In his mind he believed that all the misfortunes and emotions he experienced had ended up taking his friend’s sanity away, or maybe it was an effect of the suffocating heat, he kept hoping it wasn’t something serious.

– "Don’t be quiet, if you don’t believe me at least tell me. This was one of the reasons I didn’t want to tell you in the beginning. It was also difficult for me to assimilate. I know I sound crazy", Joe said.

– "How do you expect me to create such a tale that easy? I won’t lie to you, I don’t believe you and I doubt very much that this conversation will become a relevant discussion, I’m tired and I don’t feel like talking nonsense", said Daniel.

They kept silent all the way until nightfall and looked for a good place under the trees to camp. They set up all their stuff, got comfortable and waited for some helpless and unsuspecting being to pass by, it was the perfect time for a protein-rich dinner.

Thank you for reading.


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